Juan · Capítulo 6

Juan 6: El pan de vida

El capítulo más eucarístico del Nuevo Testamento. Jesús alimenta a cinco mil con cinco panes y dos peces, camina sobre el mar embravecido y, en la sinagoga de Capernaum, se revela como el pan vivo bajado del cielo. Muchos se van escandalizados; Pedro responde por los doce: ¿a quién iremos?

Introducción · Pastor Gabriel

Juan 6 empieza en una ladera llena de hierba y termina en una sinagoga medio vacía. Por la mañana, cinco mil personas quieren hacer rey a Jesús; por la tarde, muchos de sus propios discípulos se marchan. Entre un momento y otro hay un milagro, una noche de tormenta y uno de los discursos más intensos que salieron de sus labios.

Todo gira en torno al pan. El pan que un muchacho ofrece, el pan que se multiplica, el maná que los padres comieron en el desierto y, por fin, el Pan que es una Persona: Yo soy el pan de vida. La Iglesia ha rezado este capítulo durante siglos ante el altar, porque en él Cristo promete darse como alimento.

Léelo sin prisa, y deja que la pregunta de Jesús a los doce llegue también a ti: ¿queréis vosotros iros también? Quizá descubras que tu respuesta, como la de Pedro, es la única posible.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Juan 6: El pan de vida

Evangelio según San Juan

  1. 1 Pasadas estas cosas, fuese Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.
  2. 2 Y seguíale grande multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos.
  3. 3 Y subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.
  4. 4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judíos.
  5. 5 Y como alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él grande multitud, dice a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?
  6. 6 Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.
  7. 7 Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.
  8. 8 Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:
  9. 9 Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?
  10. 10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.
  11. 11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió a los discípulos, y los discípulos a los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.
  12. 12 Y como fueron saciados, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.
  13. 13 Cogieron pues, e hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.
  14. 14 Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
  15. 15 Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió a retirarse al monte, él solo.
  16. 16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos a la mar;
  17. 17 Y entrando en un barco, venían de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.
  18. 18 Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba.
  19. 19 Y como hubieron navegado como veinticinco o treinta estadios, ven a Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.
  20. 20 Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo.
  21. 21 Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó a la tierra donde iban.
  22. 22 El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vio que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos;
  23. 23 Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias;
  24. 24 Como vio pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron a Capernaum buscando a Jesús.
  25. 25 Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?
  26. 26 Respondióles Jesús, y dijo; De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.
  27. 27 Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque a éste señaló el Padre, que es Dios.
  28. 28 Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?
  29. 29 Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.
  30. 30 Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?
  31. 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.
  32. 32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.
  33. 33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
  34. 34 Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.
  35. 35 Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
  36. 36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
  37. 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le hecho fuera.
  38. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.
  39. 39 Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero.
  40. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.
  41. 41 Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.
  42. 42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?
  43. 43 Y Jesús respondió, y díjoles: No murmuréis entre vosotros.
  44. 44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
  45. 45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí.
  46. 46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre.
  47. 47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
  48. 48 Yo soy el pan de vida.
  49. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos.
  50. 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.
  51. 51 Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
  52. 52 Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne a comer?
  53. 53 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.
  54. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.
  55. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
  56. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
  57. 57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.
  58. 58 Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.
  59. 59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.
  60. 60 Y muchos de sus discípulos oyéndo lo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?
  61. 61 Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os escandaliza?
  62. 62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?
  63. 63 El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida.
  64. 64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.
  65. 65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.
  66. 66 Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.
  67. 67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también?
  68. 68 Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.
  69. 69 Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.
  70. 70 Jesús le respondió: ¿No he escogido yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?
  71. 71 Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre El pan de vida

¿Qué significa Juan 6?
Juan 6 narra la multiplicación de los panes, a Jesús caminando sobre el mar y el gran discurso del pan de vida en Capernaum. Jesús se revela como el verdadero pan bajado del cielo, que da vida eterna a quien cree en él y lo recibe. El capítulo termina con el abandono de muchos discípulos y la confesión de Pedro: ¿a quién iremos?
¿Quién escribió el Evangelio de Juan?
La tradición de la Iglesia, desde San Ireneo en el siglo II, atribuye el cuarto evangelio al apóstol Juan, hijo de Zebedeo, el "discípulo amado". Se cree que lo escribió en Éfeso hacia finales del siglo I, siendo ya anciano, con una mirada más teológica y contemplativa que los otros evangelios.
¿Qué significa "Yo soy el pan de vida"?
Con esta frase (Juan 6:35) Jesús afirma que él mismo es el alimento que sostiene la vida del alma, como el pan sostiene la del cuerpo. No ofrece algo aparte de sí: se ofrece a sí mismo. Quien viene a él por la fe encuentra la saciedad que ninguna otra cosa puede dar.
¿Juan 6 habla de la Eucaristía?
La tradición de la Iglesia, desde los Padres, ha leído el discurso del pan de vida en clave eucarística, sobre todo los versículos 51 al 58, donde Jesús habla de comer su carne y beber su sangre. Juan no narra la institución de la Eucaristía en la Última Cena, y muchos piensan que este capítulo cumple esa función. Todas las tradiciones cristianas coinciden en que el texto pide recibir a Cristo con fe viva.
¿Qué quiso decir Pedro con "¿a quién iremos?"
Cuando muchos discípulos abandonaron a Jesús por sus palabras duras, Pedro respondió que no había otro a quien acudir, porque solo Jesús tiene palabras de vida eterna (Juan 6:68). No afirma haberlo entendido todo, sino haber reconocido en Cristo al único que da sentido y vida. Es una confesión de fe en medio de la dificultad.
¿Por qué muchos discípulos abandonaron a Jesús en Juan 6?
Muchos le seguían por el pan y los milagros, no por quién era. Cuando Jesús habló de comer su carne y beber su sangre, lo consideraron una palabra dura e inaceptable y se volvieron atrás (Juan 6:66). El pasaje muestra que seguir a Cristo exige confiar en su palabra aun cuando supera nuestra comprensión.