Primera Parte
Antiguo Testamento
Desde la creación hasta los profetas. Treinta y nueve libros que narran el pacto de Dios con su pueblo: la ley, la historia, la poesía sagrada, y la voz de los profetas esperando al Mesías.
Pentateuco
Génesis
Génesis marca el inicio de la Biblia, tradicionalmente atribuido a Moisés, y revela los orígenes de la creación, de la humanidad y del plan de Dios a través de los patriarcas Abraham, Isaac, Jacob y José.
Éxodo
Éxodo narra la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto bajo la mano de Moisés, el paso del Mar Rojo, la entrega de los Diez Mandamientos en el Sinaí y la construcción del tabernáculo, morada de Dios en medio de su pueblo.
Levítico
Levítico es el libro de la santidad. Reúne las leyes de los sacrificios, del sacerdocio y de la pureza que Dios dio a Israel para poder habitar en medio de un pueblo santo. Su centro es el Día de la Expiación y su llamado constante: "Sed santos, porque yo Jehová soy santo."
Números
Números relata los cuarenta años de Israel en el desierto, desde el Sinaí hasta las llanuras de Moab. Es la historia de un pueblo que, entre censos y quejas, aprende que la incredulidad tiene consecuencias, pero que la fidelidad de Dios nunca falla a pesar de la debilidad humana.
Deuteronomio
Deuteronomio recoge los últimos discursos de Moisés a Israel antes de entrar en la tierra prometida. Es un llamado apasionado a recordar, a obedecer y a amar a Dios de todo corazón. Su centro es el Shemá: "Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es."
Libros Históricos
Josué
El libro de Josué narra la conquista de la tierra prometida por el pueblo de Israel bajo el liderazgo de Josué, sucesor de Moisés. Es un libro de promesas cumplidas y de fidelidad de Dios.
Jueces
Jueces narra la vida de Israel en la tierra prometida entre la muerte de Josué y el surgimiento de la monarquía. El libro repite un ciclo doloroso: el pueblo se aparta de Dios, cae bajo la opresión de sus enemigos, clama al Señor y Él levanta un juez libertador como Débora, Gedeón o Sansón. Termina mostrando el desorden de una época en la que "cada uno hacía lo recto delante de sus ojos".
Rut
Rut cuenta la historia de una joven moabita que, tras enviudar, decide quedarse con su suegra Noemí y abrazar al Dios de Israel. En Belén, Rut espiga en los campos de Booz, un pariente que actúa como redentor y se casa con ella. De esta unión nace Obed, abuelo del rey David, antepasado de Jesucristo.
1 Samuel
1 Samuel narra el paso de Israel de la época de los jueces a la monarquía. Comienza con el nacimiento de Samuel, último juez y profeta, que unge a Saúl como primer rey. Saúl desobedece a Dios y es desechado, mientras el joven pastor David es ungido, vence a Goliat y huye durante años de la persecución de Saúl, hasta la muerte de este en el monte Gilboa.
2 Samuel
2 Samuel narra el reinado de David, primero sobre Judá en Hebrón y después sobre todo Israel desde Jerusalén. Dios hace con David una alianza eterna, prometiéndole un trono que durará para siempre. Pero el pecado del rey con Betsabé trae dolor a su casa: la violencia entre sus hijos y la rebelión de Absalón. El libro muestra a un rey grande y frágil que sabe arrepentirse.
1 Reyes
1 Reyes narra el reinado glorioso de Salomón, su sabiduría y la construcción del templo de Jerusalén, y después su caída en la idolatría. A su muerte el reino se divide en dos: Israel al norte y Judá al sur. La segunda mitad presenta la sucesión de reyes y la gran figura del profeta Elías, que desafía a los profetas de Baal en el monte Carmelo.
2 Reyes
2 Reyes continúa la historia de los reinos de Israel y Judá, desde el arrebatamiento de Elías y los milagros de Eliseo hasta la caída de ambos reinos. Israel es conquistado por Asiria en el 722 a. C. por su infidelidad; Judá vive reformas bajo Ezequías y Josías, pero finalmente Jerusalén es destruida por Babilonia y el pueblo parte al exilio.
1 Crónicas
1 Crónicas vuelve a contar la historia de Israel desde Adán hasta el final del reinado de David, pensando en el pueblo que regresó del exilio. Comienza con largas genealogías que unen a Israel con sus raíces y después se centra en David: su reinado, el traslado del arca a Jerusalén, la promesa de una dinastía eterna y la preparación minuciosa del templo que construirá Salomón.
2 Crónicas
2 Crónicas narra la historia de Judá desde el reinado de Salomón hasta la destrucción de Jerusalén y el decreto de Ciro que permite el regreso. Dedica muchas páginas a la construcción y dedicación del templo, y después recorre a los reyes de Judá mostrando que buscar a Dios trae bendición y abandonarlo trae ruina. Reformas como las de Ezequías y Josías muestran que siempre hay camino de vuelta.
Esdras
Esdras cuenta el regreso de los judíos de Babilonia a Jerusalén tras el decreto de Ciro. La primera parte narra la reconstrucción del templo bajo Zorobabel y Josué, pese a la oposición de los pueblos vecinos. La segunda presenta a Esdras, sacerdote y escriba, que llega para enseñar la ley de Dios y llama al pueblo a una renovación sincera.
Nehemías
Nehemías, copero del rey persa, recibe la noticia de que los muros de Jerusalén siguen en ruinas y, tras orar, obtiene permiso para reconstruirlos. Entre burlas, amenazas e injusticias internas, el pueblo termina la muralla en 52 días. Después, Esdras lee la ley ante todos, el pueblo confiesa sus pecados, renueva el pacto y Nehemías corrige los abusos que amenazan la fidelidad.
Ester
Ester es una joven judía que llega a ser reina de Persia en tiempos del rey Asuero. Cuando Amán trama exterminar a todos los judíos, su primo Mardoqueo le pide que interceda, y Ester arriesga su vida presentándose ante el rey. El plan de Amán se vuelve contra él, el pueblo se salva y se instituye la fiesta de Purim. Aunque el texto hebreo no nombra a Dios, su providencia se ve en cada giro.
Libros Sapienciales
Job
Job es un hombre justo que lo pierde todo —hijos, bienes y salud— sin saber por qué. Tres amigos intentan explicarle que sufre por algún pecado, pero Job defiende su inocencia y clama a Dios pidiendo una respuesta. Finalmente Dios le habla desde el torbellino, mostrándole la grandeza de la creación, y Job pasa de conocerle de oídas a verle con sus propios ojos. Es la gran reflexión bíblica sobre el sufrimiento del inocente.
Salmos
El libro de los Salmos es una colección de 150 poemas y cantos que expresan adoración, lamento, gratitud, arrepentimiento y esperanza. Atribuidos en su mayoría a David, estos textos reflejan las emociones humanas más profundas frente a Dios.
Proverbios
Proverbios es una colección de sentencias breves que enseñan la sabiduría para la vida cotidiana. Atribuido principalmente a Salomón, es un manual práctico para vivir conforme al temor de Jehová.
Eclesiastés
Eclesiastés es la reflexión honesta de un sabio, el Predicador, que busca el sentido de la vida «debajo del sol». Examina el placer, el trabajo, la riqueza y la sabiduría, y descubre que todo es pasajero como un soplo. Su respuesta no es la desesperación, sino disfrutar los dones de Dios con gratitud, aceptar que hay un tiempo para cada cosa y, al final, temer a Dios y guardar sus mandamientos.
Cantares
El Cantar de los Cantares es un poema de amor entre un amado y su amada, la Sulamita, que celebra la belleza, el deseo y la fidelidad del amor humano como don de Dios. Alternando diálogos, búsquedas y encuentros, culmina en la afirmación de que el amor es fuerte como la muerte. La tradición judía y cristiana lo ha leído también como imagen del amor de Dios por su pueblo y de Cristo por la Iglesia y por cada alma.
Profetas Mayores
Isaías
Isaías es el gran profeta de la santidad de Dios y de la esperanza mesiánica. Denuncia el pecado de Judá y de las naciones, anuncia el juicio y el destierro, pero sobre todo proclama la consolación: el Señor salvará a su pueblo por medio del Emmanuel, del Siervo sufriente y de un nuevo cielo y una nueva tierra. Por sus profecías sobre Cristo ha sido llamado «el quinto evangelio».
Jeremías
Jeremías es el profeta que vio caer Jerusalén. Durante cuarenta años llamó a Judá a volver a Dios, anunció el exilio en Babilonia y sufrió cárcel, burlas y rechazo por ser fiel a su mensaje. En medio del juicio, su libro anuncia una esperanza nueva: un pacto escrito en el corazón y un futuro de paz para el pueblo de Dios.
Lamentaciones
Lamentaciones son cinco poemas de duelo por la destrucción de Jerusalén y del templo a manos de Babilonia en el 586 a. C. Con dolor sincero describen la ciudad desolada, el hambre del asedio y la vergüenza del pueblo, y reconocen que el pecado trajo el juicio. En el centro del libro brilla la esperanza: las misericordias del Señor son nuevas cada mañana.
Ezequiel
Ezequiel fue un sacerdote deportado a Babilonia que recibió visiones de la gloria de Dios junto al río Quebar. Anunció a los exiliados que Jerusalén caería por su infidelidad, juzgó a las naciones vecinas y, tras la destrucción, proclamó una restauración asombrosa: un corazón nuevo, huesos secos que vuelven a la vida y un templo renovado donde Dios habita para siempre.
Daniel
Daniel narra la vida de un joven judío deportado a Babilonia que permanece fiel a Dios en la corte de reyes paganos. Sus relatos, como el horno de fuego o el foso de los leones, muestran que Dios protege a quienes no se doblegan ante los ídolos. Sus visiones anuncian la sucesión de los imperios y un reino eterno entregado a uno como un hijo de hombre, fundamento de la esperanza en la resurrección.
Profetas Menores
Oseas
Oseas profetizó en el reino del norte, Israel, en sus últimas décadas antes de la caída ante Asiria. Dios le pidió casarse con Gomer, una mujer infiel, para que su matrimonio fuera una imagen viva de la relación de Dios con su pueblo. El libro denuncia la idolatría y la falta de conocimiento de Dios, pero sobre todo revela un amor fiel que persigue, perdona y restaura.
Joel
Joel parte de una catástrofe real, una terrible plaga de langostas que arrasó Judá, y la convierte en un llamado urgente al arrepentimiento ante el día de Jehová. Invita al pueblo a rasgar el corazón y no los vestidos, y anuncia la promesa de que Dios derramará su Espíritu sobre toda carne. Termina con el juicio de las naciones y la restauración de Sión.
Amós
Amós era un pastor y cultivador de higos de Judá a quien Dios envió a predicar al próspero reino del norte, Israel. En una época de riqueza y religiosidad aparente, denunció la opresión de los pobres, la corrupción de los tribunales y un culto vacío de justicia. Su libro culmina con cinco visiones de juicio y una promesa final de restauración del tabernáculo de David.
Abdías
Abdías es el libro más breve del Antiguo Testamento: un solo capítulo de veintiún versículos. Anuncia el juicio de Dios sobre Edom, pueblo descendiente de Esaú, por su orgullo y por haberse alegrado y aprovechado de la desgracia de Jerusalén. Concluye proclamando que el día de Jehová alcanzará a todas las naciones y que el reino será de Jehová.
Jonás
Jonás es el relato de un profeta que huye de Dios cuando recibe la orden de predicar en Nínive, la capital del enemigo asirio. Tras una tormenta en el mar y tres días en el vientre de un gran pez, obedece; Nínive se arrepiente y Dios la perdona. El libro termina con un Jonás enojado y una pregunta de Dios que revela la amplitud de su compasión por todos los pueblos.
Miqueas
Miqueas, profeta rural contemporáneo de Isaías, denuncia la injusticia de los poderosos, la corrupción de jueces y sacerdotes y la idolatría de Samaria y Jerusalén. Junto al juicio anuncia la esperanza: el monte del Señor al que acudirán las naciones y un gobernante que nacerá en Belén. Su mensaje se resume en hacer justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con Dios.
Nahúm
Nahúm anuncia la caída de Nínive, la capital del imperio asirio que había oprimido a Israel y a las naciones durante generaciones. El libro presenta a un Dios paciente pero justo, que no deja impune la violencia y que es refugio para quienes confían en Él. Es la otra cara de Jonás: la ciudad que un día se arrepintió ahora recibe el juicio por su crueldad.
Habacuc
Habacuc es un diálogo sincero entre el profeta y Dios: ¿por qué calla el Señor ante la violencia, y por qué usa a los caldeos, más malvados aún, para castigar a Judá? Dios responde que el justo vivirá por su fe y que el orgullo del opresor caerá. El libro termina con una oración en la que el profeta decide alegrarse en Dios aunque todo falte.
Sofonías
Sofonías profetizó en tiempos del rey Josías y anuncia el gran Día del Señor, un día de juicio sobre Judá y sobre las naciones vecinas por su idolatría y su orgullo. Llama a los humildes de la tierra a buscar a Dios antes de que llegue ese día. El libro termina con una promesa luminosa: Dios purificará a un resto fiel y se alegrará sobre su pueblo con cantos.
Hageo
Hageo predicó en el año 520 a.C. a los judíos que habían vuelto del exilio en Babilonia y habían dejado a medias la reconstrucción del templo. En cuatro breves mensajes les llama a revisar sus prioridades, anima a Zorobabel y al sumo sacerdote Josué y promete que la gloria del nuevo templo será mayor que la del primero. El pueblo escucha y la obra se reanuda.
Zacarías
Zacarías, contemporáneo de Hageo, anima a los judíos que regresaron del exilio a reconstruir el templo y a volver de corazón a Dios. La primera parte recoge ocho visiones nocturnas llenas de símbolos: jinetes, cuernos, candelabros y carros. La segunda anuncia al rey humilde que llega montado en un asno, al pastor traspasado y el día en que el Señor reinará sobre toda la tierra, textos que el Nuevo Testamento aplica a Jesús.
Malaquías
Malaquías, el último de los profetas del Antiguo Testamento, se dirige a un pueblo que ha vuelto del exilio pero se ha enfriado en su fe. En forma de diálogo, denuncia sacrificios de poca calidad, sacerdotes negligentes, divorcios fáciles y el descuido de los diezmos. Anuncia la venida de un mensajero que preparará el camino del Señor y la llegada del profeta Elías antes del gran Día de Dios.