Salmos · Salmo 63
Salmo 63: Mi alma tiene sed de ti
El canto de David en el desierto de Judá, cuando el peligro lo rodeaba y el agua escaseaba. En medio de la sequedad exterior descubre la sed más honda de todas: la del alma que busca a Dios antes que el amanecer y lo halla mejor que la vida misma.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay una sed que el agua no apaga. David la descubrió en el peor de los lugares para descubrirla: en el desierto de Judá, huyendo por su vida, con la garganta reseca y los enemigos pisándole los talones. Y en vez de clamar por agua, clamó por Dios.
El Salmo 63 nace de esa tierra árida. Es el salmo del alma sedienta, del que madruga a buscar al Señor antes del amanecer, del que descubre —en el momento en que más podría aferrarse a la vida— que hay algo mejor que la vida: el amor de Dios. No es poesía escrita en la comodidad de un palacio, sino un testimonio arrancado del polvo del desierto.
Y sin embargo, no hay amargura en él. David transforma su insomnio en meditación, su miedo en refugio bajo las alas de Dios, y su persecución en confianza de que la justicia divina tendrá la última palabra. Del desierto pasa, versículo a versículo, hasta el gozo del rey que se alegra en su Dios.
Léelo despacio, sobre todo si tu alma anda seca. Y deja que te haga la pregunta más honda de todas: ¿de qué tienes sed en realidad?
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 63: Mi alma tiene sed de ti
Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá
- 1 Dios, Dios mío eres tú: levantaréme a ti de mañana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida sin aguas;
- 2 Para ver tu fortaleza y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
- 3 Porque mejor es tu misericordia que la vida: Mis labios te alabarán.
- 4 Así te bendeciré en mi vida: En tu nombre alzaré mis manos.
- 5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
- 6 Cuando me acordaré de ti en mi lecho, Cuando meditaré de ti en las velas de la noche.
- 7 Porque has sido mi socorro; Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
- 8 Está mi alma apegada a ti: Tu diestra me ha sostenido.
- 9 Mas los que para destrucción buscaron mi alma, Caerán en los sitios bajos de la tierra.
- 10 Destruiránlos a filo de espada; Serán porción de las zorras.
- 11 Empero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que por él jura: Porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.
Para Profundizar