Juan · Capítulo 1
Juan 1: El Verbo se hizo carne
El prólogo más alto de toda la Escritura: el Verbo que era con Dios y era Dios se hace carne y pone su tienda entre nosotros. Después, el testimonio de Juan el Bautista —«He aquí el Cordero de Dios»— y los primeros discípulos que, al oír «Venid y ved», se quedan con Jesús.
Introducción · Pastor Gabriel
Ningún evangelio empieza tan alto como el de Juan. Mateo y Lucas comienzan en Belén; Marcos, en el desierto del Jordán. Juan comienza antes del tiempo, en el principio, allí donde el Verbo estaba ya con Dios. Y desde esa altura desciende, frase a frase, hasta una afirmación que ningún filósofo antiguo se habría atrevido a escribir: la Palabra eterna se hizo carne.
Después del prólogo, el capítulo baja a la orilla del Jordán. Un profeta vestido de desierto se niega a ser el centro, señala a otro y dice: «He aquí el Cordero de Dios». Dos de sus discípulos lo dejan para seguir a Jesús, y la fe comienza a pasar de mano en mano: Andrés busca a su hermano, Felipe busca a su amigo.
Todo el capítulo es una invitación que se repite: «Venid y ved». Léelo despacio, y deja que la pregunta de Jesús te alcance también a ti: ¿qué buscas?
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Juan 1: El Verbo se hizo carne
Evangelio según San Juan
- 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
- 2 Este era en el principio con Dios.
- 3 Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho.
- 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
- 5 Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.
- 6 Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
- 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.
- 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
- 9 Aquel era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.
- 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él; y el mundo no le conoció.
- 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
- 12 Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre:
- 13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.
- 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
- 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo.
- 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.
- 17 Porque la ley por Moisés fue dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha.
- 18 A Dios nadie le vio jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.
- 19 Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?
- 20 Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo.
- 21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
- 22 Dijéronle: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
- 23 Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.
- 24 Y los que habían sido enviados eran de los Fariseos.
- 25 Y preguntáronle, y dijéronle: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?
- 26 Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros ha estado a quien vosotros no conocéis.
- 27 Este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.
- 28 Estas cosas acontecieron en Betábara, de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba.
- 29 El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
- 30 Este es del que dije: Tras mí viene un varón, el cual es antes de mí: porque era primero que yo.
- 31 Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando con agua.
- 32 Y Juan dio testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él.
- 33 Y yo no le conocía; mas el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo.
- 34 Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios.
- 35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
- 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
- 37 Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron a Jesús.
- 38 Y volviéndose Jesús, y viéndolos seguir le, díceles: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabbí (que declarado quiere decir Maestro) ¿dónde moras?
- 39 Díceles: Venid y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y quedáronse con él aquel día: porque era como la hora de las diez.
- 40 Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido.
- 41 Este halló primero a su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo).
- 42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra).
- 43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halla a Felipe, al cual dijo: Sígueme.
- 44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.
- 45 Felipe halló a Natanael, y dícele: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
- 46 Y díjole Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven y ve.
- 47 Jesús vio venir a sí a Natanael, y dijo de él: He aquí un verdadero Israelita, en el cual no hay engaño.
- 48 Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús, y díjole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi.
- 49 Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.
- 50 Respondió Jesús y díjole: ¿Porque te dije, te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que éstas verás.
- 51 Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.
Para Profundizar