Isaías · Capítulo 40
Isaías 40: Consolaos, pueblo mío
El capítulo que abre la segunda gran parte de Isaías y cambia el tono del libro: del juicio al consuelo. Una voz clama en el desierto preparando el camino del Señor, que viene como pastor de su rebaño; ninguna criatura puede compararse con Él, y los que esperan en Jehová levantarán alas como águilas.
Introducción · Pastor Gabriel
Hay capítulos de la Biblia que funcionan como una puerta, e Isaías 40 es uno de ellos. Durante treinta y nueve capítulos el profeta ha anunciado juicio. De pronto, el tono cambia por completo, y la primera palabra es un consuelo repetido dos veces: consolaos, consolaos.
El pueblo está en el destierro, lejos de su tierra, con el templo en ruinas y la sensación de que Dios lo ha olvidado. A ese pueblo cansado, Isaías le muestra dos cosas: la grandeza de un Dios que sostiene los océanos en su puño y llama a cada estrella por su nombre, y la ternura de un pastor que carga a los corderos junto a su pecho.
Si hoy te sientes como Israel, con la queja de que tu camino está escondido de Dios, este capítulo fue escrito para ti. Léelo hasta el final, hasta el último versículo, y deja que te devuelva la esperanza de levantar alas.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Isaías 40: Consolaos, pueblo mío
Profeta Isaías
- 1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
- 2 Hablad al corazón de Jerusalem: decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.
- 3 Voz que clama en el desierto: Barred camino a Jehová: enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
- 4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.
- 5 Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló.
- 6 Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo de decir a voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:
- 7 La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehová sopló en ella: ciertamente hierba es el pueblo.
- 8 Sécase la hierba, cáese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
- 9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalem; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Veis aquí el Dios vuestro!
- 10 He aquí que el Señor Jehová vendrá con fortaleza, y su brazo se enseñoreará: he aquí que su salario viene con él, y su obra delante de su rostro.
- 11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.
- 12 ¿Quién midió las aguas con su puño, y aderezó los cielos con su palmo, y con tres dedos allegó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza, y con peso los collados?
- 13 ¿Quién enseñó al espíritu de Jehová, o le aconsejo enseñándole?
- 14 ¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?
- 15 He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.
- 16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.
- 17 Como nada son todas las gentes delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.
- 18 ¿A qué pues haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?
- 19 El artífice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata.
- 20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; búscase un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
- 21 ¿No sabéis? ¿no habéis oído? ¿nunca os lo han dicho desde el principio? ¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?
- 22 El está asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar:
- 23 El torna en nada los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.
- 24 Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; así que sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarascas.
- 25 ¿A qué pues me haréis semejante, o seré asimilado? dice el Santo.
- 26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas: él saca por cuenta su ejército: a todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud.
- 27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?
- 28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual creó los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
- 29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
- 30 Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:
- 31 Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán.
Breve Reflexión
El versículo en imagen
Para Profundizar