Salmos · Salmo 90

Salmo 90: Enséñanos a contar nuestros días

La oración más antigua del Salterio y la única atribuida a Moisés. Contempla la eternidad de Dios frente a la brevedad de la vida humana, y desemboca en una súplica inolvidable: que aprendamos a contar nuestros días para traer al corazón sabiduría.

Lectura en voz de Hermana María Elena

Introducción · Pastor Gabriel

Hay un salmo que se atreve a mirar de frente lo que casi todos preferimos no mirar: que la vida se acaba. Y no lo hace un joven ni un teórico, sino Moisés —el hombre que vio caer a toda una generación en la arena del desierto y que él mismo murió a las puertas de la tierra que buscaba.

El Salmo 90 es la oración más antigua del Salterio y la única que lleva el nombre de Moisés. Pone dos realidades una frente a la otra: la eternidad de Dios, que existía antes que naciesen los montes, y la fugacidad del hombre, que pasa como la hierba que crece en la mañana y a la tarde es cortada. Entre esas dos verdades vive todo ser humano.

Pero este no es un salmo triste. En su centro late una de las oraciones más sabias que se han pronunciado jamás: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” No pide más tiempo; pide aprender a usar bien el que hay. Y del reconocimiento de la brevedad brota, al final, un clamor luminoso por la misericordia de Dios y por una obra que perdure más allá de nuestras manos pasajeras.

Léelo despacio, quizá en un cumpleaños, al filo de un año nuevo, o simplemente hoy. Y deja que su pregunta silenciosa te alcance: si tus días están contados, ¿cómo quieres vivir los que te quedan?

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Salmo 90: Enséñanos a contar nuestros días

Oración de Moisés, varón de Dios

  1. 1 SEñOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.
  2. 2 Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
  3. 3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
  4. 4 Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.
  5. 5 Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:
  6. 6 En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.
  7. 7 Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.
  8. 8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro.
  9. 9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.
  10. 10 Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.
  11. 11 ¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?
  12. 12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
  13. 13 Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.
  14. 14 Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
  15. 15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.
  16. 16 Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.
  17. 17 Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Enséñanos a contar nuestros días

¿Qué significa el Salmo 90?
El Salmo 90 contrasta la eternidad de Dios con la brevedad de la vida humana. Enseña que, frente a un Dios que existe «desde el siglo y hasta el siglo», nuestros años pasan como un suspiro. Su mensaje central no es pesimista sino sabio: al reconocer lo corto de la vida, aprendemos a vivirla bien, pidiendo a Dios que nos enseñe a «contar nuestros días» para traer sabiduría al corazón.
¿Quién escribió el Salmo 90?
El Salmo 90 lleva en su título la única atribución a Moisés en todo el Salterio: «Oración de Moisés, varón de Dios». Es por tanto probablemente el salmo más antiguo del libro. Su tono —la mirada del peregrino que ve pasar generaciones en el desierto, la conciencia del juicio y la súplica por misericordia— encaja plenamente con la experiencia de Moisés guiando al pueblo durante cuarenta años.
¿Para qué sirve el Salmo 90?
Muchos creyentes lo leen para ganar perspectiva sobre el tiempo y la mortalidad, en cumpleaños, fin de año, duelos o momentos de balance de la vida. Sirve para recordarnos que los días son limitados y preciosos, y para pedir con Moisés que Dios nos enseñe a aprovecharlos con sabiduría en lugar de desperdiciarlos. Es un salmo que ordena las prioridades del alma.
¿Qué significa «enséñanos a contar nuestros días»?
Significa pedir a Dios que nos ayude a tomar en serio que la vida es breve, tratando cada día como el don limitado que es. No se trata de vivir angustiados por la muerte, sino de vivir con propósito: el versículo 12 aclara que el fin de contar los días es «traer al corazón sabiduría». Quien sabe que el tiempo se acaba aprende a no malgastarlo.
¿Por qué se lee el Salmo 90 en los funerales?
Porque contempla con honestidad y esperanza la mortalidad humana. Reconoce que «los días de nuestra edad son setenta años» y que «volamos», pero no se queda en el lamento: termina pidiendo la misericordia de Dios, la alegría que compensa la aflicción y una obra que perdure. Ofrece consuelo realista, anclando la fragilidad de la vida en la eternidad y la fidelidad de Dios.
¿Qué relación tiene el Salmo 90 con el Salmo 91?
La tradición judía los ha leído como un par. El Salmo 90, atribuido a Moisés, contempla la brevedad de la vida y clama por refugio; el Salmo 91 responde con la promesa de ese refugio: «El que habita al abrigo del Altísimo». Por eso algunos también atribuyen el Salmo 91 a Moisés, viéndolo como continuación del clamor con que termina el Salmo 90.
¿En qué parte de la Biblia está el Salmo 90?
El Salmo 90 se encuentra en el Libro de los Salmos, dentro del Antiguo Testamento, en la sección de los Libros Sapienciales. Abre el Libro IV del Salterio (Salmos 90 al 106), conjunto de salmos que enfatiza la soberanía y la eternidad de Dios frente a la fragilidad del ser humano.