Romanos · Capítulo 8

Romanos 8: Ninguna condenación hay

La cumbre de la carta a los Romanos: después de describir la lucha con el pecado, Pablo proclama que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús. El Espíritu nos hace hijos que claman Abba, Padre; la creación entera gime esperando la gloria; y nada, ni la muerte ni la vida, podrá apartarnos del amor de Dios.

Introducción · Pastor Gabriel

Si la Biblia fuera un anillo, se ha dicho, la carta a los Romanos sería su piedra preciosa, y el capítulo 8 el brillo más intenso de esa piedra. Empieza con ninguna condenación y termina con ninguna separación, y entre ambas frases cabe toda la vida cristiana.

Pablo acaba de describir en el capítulo 7 la lucha interior de quien quiere el bien y no logra hacerlo. Aquí responde, no con una lista de esfuerzos, sino con una Persona: el Espíritu Santo, que habita en nosotros, nos hace hijos, ora cuando no sabemos orar y un día resucitará nuestros cuerpos mortales.

Es un capítulo para leer en los días de culpa y en los días de dolor. Léelo despacio, de principio a fin, y deja que la última pregunta de Pablo se quede contigo: ¿quién nos apartará del amor de Cristo?

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Romanos 8: Ninguna condenación hay

Apóstol Pablo

  1. 1 Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al espíritu.
  2. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
  3. 3 Porque lo que era imposible a la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
  4. 4 Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, mas conforme al espíritu.
  5. 5 Porque los que viven conforme a la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu.
  6. 6 Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz:
  7. 7 Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.
  8. 8 Así que, los que están en la carne no pueden agradar a Dios.
  9. 9 Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.
  10. 10 Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo a la verdad está muerto a causa del pecado; mas el espíritu vive a causa de la justicia.
  11. 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
  12. 12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne:
  13. 13 Porque si viviereis conforme a la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.
  14. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
  15. 15 Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
  16. 16 Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
  17. 17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
  18. 18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.
  19. 19 Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios.
  20. 20 Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza,
  21. 21 Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
  22. 22 Porque sabemos que todas las criaturas gimen a una, y a una están de parto hasta ahora.
  23. 23 Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo.
  24. 24 Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
  25. 25 Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.
  26. 26 Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
  27. 27 Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios, demanda por los santos.
  28. 28 Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados.
  29. 29 Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;
  30. 30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
  31. 31 ¿Pues qué diremos a esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?
  32. 32 El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
  33. 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
  34. 34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
  35. 35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? o angustia? o persecución? o hambre? o desnudez? o peligro? o cuchillo?
  36. 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: Somos estimados como ovejas de matadero.
  37. 37 Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
  38. 38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
  39. 39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Romanos 8: Ninguna condenación hay

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Ninguna condenación hay

¿Qué significa Romanos 8?
Romanos 8 es la gran proclamación de la vida en el Espíritu. Pablo anuncia que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, que el Espíritu Santo nos hace hijos de Dios y nos ayuda en la debilidad, que la creación entera espera la redención y que nada podrá separarnos del amor de Dios en Cristo. Muchos lo consideran el capítulo más consolador de todo el Nuevo Testamento.
¿Quién escribió Romanos 8?
La carta a los Romanos fue escrita por el apóstol Pablo, probablemente desde Corinto hacia el año 57 d. C., dirigida a la comunidad cristiana de Roma antes de que él la visitara. Su autoría paulina es aceptada de forma prácticamente unánime por la Iglesia y los estudiosos.
¿Qué significa «a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien»?
Romanos 8:28 no afirma que todo lo que sucede sea bueno, sino que Dios hace que todas las cosas, incluso las dolorosas, cooperen para el bien de quienes le aman. El versículo siguiente aclara cuál es ese bien: ser hechos conformes a la imagen de Cristo. Es una promesa de que ningún sufrimiento es inútil en las manos de Dios.
¿Qué significa «ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús»?
Significa que quien está unido a Cristo por la fe y el bautismo ha sido absuelto delante de Dios: la condena que merecía el pecado recayó sobre Cristo en la cruz. No quiere decir que el creyente ya no luche contra el pecado, sino que esa lucha se libra desde el perdón y no hacia él.
¿Qué significa «Abba, Padre» en Romanos 8:15?
Abba es la palabra aramea con la que un hijo se dirigía a su padre con confianza y cariño. Jesús la usó en su oración en Getsemaní. Pablo enseña que el Espíritu Santo nos da la misma confianza de hijos, de modo que podemos llamar a Dios Padre con la intimidad con que Jesús lo llamaba.
¿Qué puede separarnos del amor de Dios según Romanos 8?
Según Romanos 8:35-39, nada. Pablo enumera la tribulación, la persecución, el hambre, el peligro, la muerte, la vida, los ángeles, los poderes, lo presente y lo por venir, y concluye que ninguna criatura podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús. El amor de Dios no depende de nuestra fuerza, sino de la fidelidad de Cristo.