Génesis · Capítulo 22

Génesis 22: El sacrificio de Isaac

La prueba más dura de toda la Escritura: Dios pide a Abraham que ofrezca en holocausto a su hijo único, el hijo de la promesa. En el monte Moriah, con el cuchillo ya en alto, la voz del cielo lo detiene y provee un carnero. Es el relato que la tradición llama la Akedah, la atadura de Isaac.

Lectura en voz de Hermana María Elena

Introducción · Pastor Gabriel

Hay páginas de la Biblia que leemos con asombro y otras que leemos con temblor. Génesis 22 es de las segundas. Es el relato que la tradición judía llama la Akedah —la atadura de Isaac— y es, sin discusión, una de las cimas más altas y más difíciles de toda la Escritura. Dios pide a Abraham lo único que le había costado toda una vida esperar: su hijo. No un hijo cualquiera, sino Isaac, el de la promesa, el de la risa, el amado.

Lo que impresiona del relato no es solo lo que Dios pide, sino cómo responde Abraham. No hay discurso, no hay regateo, no hay lágrimas escritas. Solo un hombre que se levanta muy de mañana, ensilla su asno y camina tres días hacia lo impensable, confiando contra toda esperanza en que el Dios que le dio a Isaac sabrá lo que hace. “Dios se proveerá”, le dice a su hijo cuando este pregunta por el cordero. Y Dios proveyó — un carnero en el zarzal, en lugar del muchacho.

Los cristianos nunca han podido leer este capítulo sin ver, al fondo, otro monte cercano a Jerusalén, otro Hijo único y amado cargando el madero de su propia entrega, otro Padre que esta vez no detuvo la mano. Lo que en Moriah fue prueba, en el Calvario fue realidad. Aquí está, en germen, el evangelio entero: alguien muere en lugar del que debía morir.

Léelo despacio, sin apurar el filo del cuchillo ni la voz que lo detiene. Y deja que el relato te haga la misma pregunta que le hizo a Abraham: ¿hay algo que amas tanto que no se lo entregarías a Dios?

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Génesis 22: El sacrificio de Isaac

Atribuido a Moisés

  1. 1 Y ACONTECIO después de estas cosas, que tentó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
  2. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
  3. 3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y a Isaac su hijo: y cortó leña para el holocausto, y levantóse, y fue al lugar que Dios le dijo.
  4. 4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
  5. 5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos a vosotros.
  6. 6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y púsola sobre Isaac su hijo: y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
  7. 7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
  8. 8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
  9. 9 Y como llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y púsole en el altar sobre la leña.
  10. 10 Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo, para degollar a su hijo.
  11. 11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
  12. 12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes a Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único;
  13. 13 Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero a sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos: y fue Abraham, y tomó el carnero, y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo.
  14. 14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
  15. 15 Y llamó el ángel de Jehová a Abraham segunda vez desde el cielo,
  16. 16 Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único;
  17. 17 Bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está a la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos:
  18. 18 En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
  19. 19 Y tornóse Abraham a sus mozos, y levantáronse y se fueron juntos a Beer-seba; y habitó Abraham en Beer-seba.
  20. 20 Y aconteció después de estas cosas, que fue dada nueva a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha parido hijos a Nachôr tu hermano:
  21. 21 A Huz su primogénito, y a Buz su hermano, y a Kemuel padre de Aram.
  22. 22 Y a Chêsed, y a Hazo, y a Pildas, y a Jidlaph, y a Bethuel.
  23. 23 Y Bethuel engendró a Rebeca. Estos ocho parió Milca a Nachôr, hermano de Abraham.
  24. 24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, parió también a Teba, y a Gaham, y a Taas, y a Maachâ.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre El sacrificio de Isaac

¿Qué significa Génesis 22?
Génesis 22 narra la prueba suprema de la fe de Abraham: Dios le pide ofrecer en sacrificio a Isaac, su hijo único y prometido, en el monte Moriah. Cuando Abraham demuestra que teme a Dios por encima de todo, el ángel de Jehová detiene su mano y Dios provee un carnero en lugar del muchacho. El capítulo enseña la obediencia radical, la fidelidad de Dios que provee (Jehová-jireh) y anticipa el sacrificio sustitutorio: una víctima que muere en lugar del condenado.
¿Quién escribió Génesis 22?
La tradición judía y cristiana atribuye el libro de Génesis, y por tanto este capítulo, a Moisés, quien lo habría compuesto recogiendo relatos y memorias muy anteriores transmitidos desde los patriarcas. El texto mismo no nombra a su autor. Más allá de la pluma humana, lo decisivo es la voz de Dios que se escucha en el relato, primero pidiendo y luego jurando por sí mismo.
¿Para qué sirve Génesis 22?
Génesis 22 sirve para enseñarnos qué es la fe verdadera: confiar en Dios y obedecerle aun cuando lo que pide parece imposible o doloroso. Es un texto que se lee en momentos de prueba, cuando se nos pide soltar lo que más amamos, y que consuela con la certeza de que Dios provee. También es clave para entender el evangelio, porque muestra por adelantado el principio de la sustitución: alguien muere en lugar del que debía morir.
¿Por qué Dios le pidió a Abraham sacrificar a su hijo?
Dios no deseaba la muerte de Isaac —de hecho, el sacrificio de niños está prohibido y condenado en la Biblia—, sino probar el corazón de Abraham. El versículo 1 dice que Dios lo «tentó», palabra que en hebreo significa «probar», como se prueba el oro en el fuego. La prueba no le dio información nueva a Dios, sino que sacó a la luz y confirmó la fe y el temor de Dios de Abraham, que puso al Señor por encima incluso de su hijo amado.
¿Qué significa Jehová-jireh o «Jehová proveerá»?
Jehová-jireh es el nombre que Abraham le dio al lugar tras hallar el carnero (v. 14) y significa «el Señor proveerá» o, literalmente, «el Señor verá». En hebreo, ver y proveer están unidos: Dios provee porque ve nuestra necesidad de antemano. El nombre quedó como confesión de fe para las generaciones siguientes: en el monte del Señor, será provisto lo necesario.
¿Qué relación tiene el sacrificio de Isaac con Jesús?
La tradición cristiana ve en Génesis 22 una profecía anticipada de Cristo. Isaac, el hijo único y amado, sube al monte Moriah (la región de Jerusalén) cargando sobre sus hombros la leña de su propio sacrificio, tal como Jesús cargó su cruz. Abraham confía en que «Dios se proveerá de cordero», y Dios provee un carnero atrapado por espinas en un zarzal. Siglos después, en ese mismo monte, Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó como el verdadero Cordero que muere en nuestro lugar (Juan 1:29; Romanos 8:32).
¿Dónde queda el monte Moriah de Génesis 22?
Según 2 Crónicas 3:1, el monte Moriah es el lugar donde Salomón edificó el templo de Jerusalén. Es decir, el sitio donde Abraham estuvo dispuesto a ofrecer a Isaac es el mismo donde, siglos más tarde, se ofrecerían los sacrificios de Israel y, en las cercanías, moriría Cristo. Por eso Abraham lo llamó proféticamente el lugar donde «en el monte de Jehová será provisto».