Génesis · Capítulo 3
Génesis 3: La caída y la primera promesa
El capítulo que explica el mundo tal como es. La serpiente siembra la duda, el hombre y la mujer comen del árbol prohibido, y todo se quiebra: la vergüenza, el escondite, la expulsión del huerto. Pero en medio de la maldición brilla la primera promesa del Evangelio: una simiente que herirá la cabeza de la serpiente.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Génesis 3 es el capítulo que explica el mundo tal como lo conocemos. ¿Por qué hay dolor donde debería haber gozo? ¿Por qué el trabajo cansa, por qué las relaciones se hieren, por qué al final morimos? ¿Por qué llevamos dentro esa sensación de que algo se rompió, de que fuimos hechos para algo mejor de lo que vivimos? La respuesta está aquí, en este huerto, en esta conversación con una serpiente.
Pero cuidado con leerlo solo como la historia de una tragedia. Sí, es el relato de la caída — la desobediencia que trajo el pecado, la vergüenza, el exilio y la muerte. Pero en el corazón mismo del capítulo, en medio de la maldición, Dios pronuncia una promesa (v. 15) que los teólogos han llamado el primer Evangelio: que de la mujer vendría una simiente que aplastaría la cabeza de la serpiente. Toda la Biblia que sigue —hasta la cruz y la tumba vacía— es el cumplimiento de esa sola promesa.
Y no dejes de notar cómo termina. El hombre se cose hojas para cubrirse, pero es Dios quien lo viste con túnicas de pieles, al precio de una vida. El hombre huye y se esconde, pero es Dios quien sale a buscarlo preguntando: “¿Dónde estás tú?” Desde el primer capítulo del pecado, ya se ve el corazón de un Dios que persigue al que se pierde.
Léelo despacio, sabiendo que esta es tu historia también. Y deja que la pregunta del huerto te alcance donde estás: ¿Dónde estás tú?
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Génesis 3: La caída y la primera promesa
Atribuido a Moisés
- 1 Empero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
- 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos;
- 3 Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis.
- 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
- 5 Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal.
- 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
- 7 Y fueron abiertos los ojos de entrambos, y conocieron que estaban desnudos: entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
- 8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
- 9 Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
- 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme.
- 11 Y díjole: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
- 12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
- 13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
- 14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida:
- 15 Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
- 16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor parirás los hijos; y a tu marido será tu deseo, y él se enseñoreará de ti.
- 17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;
- 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo;
- 19 En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado.
- 20 Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes.
- 21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y vistiólos.
- 22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre:
- 23 Y sacólo Jehová del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
- 24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía a todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
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