Filipenses · Capítulo 4

Filipenses 4: Todo lo puedo en Cristo

El último capítulo de la carta más alegre de Pablo, escrita desde la prisión. El apóstol pide unidad, manda gozarse en el Señor siempre, enseña a cambiar la ansiedad por oración y promete una paz que sobrepasa todo entendimiento. Y agradece la ayuda de los filipenses con una confesión que ha sostenido a millones: todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Introducción · Pastor Gabriel

Filipenses es la carta de la alegría, y lo sorprendente es dónde fue escrita: en una prisión, con cadenas en las muñecas y con la posibilidad real de una condena a muerte. Pablo escribe a la comunidad que más quería, la primera que fundó en Europa, la única que no dejó de sostenerlo.

En este último capítulo se reúnen algunas de las frases más queridas de todo el Nuevo Testamento. Gozaos en el Señor siempre. Por nada estéis afanosos. La paz de Dios que sobrepuja todo entendimiento. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Pero ninguna de ellas nació en un despacho tranquilo; todas salieron de un hombre que había aprendido a vivir con hambre y con abundancia.

Léelo pensando en lo que hoy te quita la paz. Y deja que Pablo, desde su celda, te enseñe el secreto que él mismo tuvo que aprender.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Filipenses 4: Todo lo puedo en Cristo

Apóstol Pablo

  1. 1 Asi que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.
  2. 2 A Euodias ruego, y a Syntychê exhorto, que sientan lo mismo en el Señor.
  3. 3 Asimismo te ruego también a ti, hermano compañero, ayuda a las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida.
  4. 4 Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis.
  5. 5 Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
  6. 6 Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.
  7. 7 Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
  8. 8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.
  9. 9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros.
  10. 10 Mas en gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin ha reflorecido vuestro cuidado de mí; de lo cual aun estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.
  11. 11 No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo.
  12. 12 Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
  13. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
  14. 14 Sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente a mi tribulación.
  15. 15 Y sabéis también vosotros, oh Filipenses, que al principio del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia me comunicó en razón de dar y recibir, sino vosotros solos.
  16. 16 Porque aun a Tesalónica me enviasteis lo necesario una y dos veces.
  17. 17 No porque busque dádivas; mas busco fruto que abunde en vuestra cuenta.
  18. 18 Empero todo lo he recibido, y tengo abundancia: estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto, agradable a Dios.
  19. 19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
  20. 20 Al Dios pues y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
  21. 21 Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.
  22. 22 Todos los santos os saludan, y mayormente los que son de casa de César.
  23. 23 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Todo lo puedo en Cristo

¿Qué significa Filipenses 4?
Filipenses 4 es el capítulo final de la carta de Pablo a la iglesia de Filipos. Exhorta a la unidad, manda gozarse en el Señor siempre, enseña a vencer la ansiedad con la oración y la acción de gracias, y promete la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento. Termina agradeciendo la ayuda de los filipenses y confesando que en Cristo puede afrontar cualquier situación.
¿Quién escribió la carta a los Filipenses?
La escribió el apóstol Pablo, junto con Timoteo, mientras estaba prisionero, probablemente en Roma hacia el año 61 o 62, aunque algunos proponen Éfeso o Cesarea. Iba dirigida a la iglesia de Filipos, la primera que fundó en Europa, con la que tuvo una relación especialmente cariñosa.
¿Qué significa «todo lo puedo en Cristo que me fortalece»?
En Filipenses 4:13 Pablo no habla de lograr cualquier meta personal, sino de poder vivir fielmente en cualquier circunstancia, en la abundancia o en la necesidad, porque Cristo le da la fuerza. El contexto es el contentamiento: su suficiencia no viene de sí mismo, sino de la presencia y el poder de Cristo en él.
¿Qué dice Filipenses 4:6-7 sobre la ansiedad?
Pablo enseña a no vivir afanosos, sino a presentar a Dios todas nuestras peticiones en oración, con acción de gracias. La promesa que sigue es que la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús. No promete que desaparezcan los problemas, sino que Dios custodiará el corazón en medio de ellos.
¿Qué es la paz que sobrepasa todo entendimiento?
Es la paz que Dios da y que no se explica por las circunstancias externas. Pablo la describe como una guardia que protege el corazón y la mente del creyente. Es la serenidad que muchos cristianos han experimentado en medio del dolor o la incertidumbre, y que nace de confiar en que Dios está cerca.
¿En qué debemos pensar según Filipenses 4:8?
Pablo invita a llenar la mente de todo lo verdadero, honesto, justo, puro, amable y de buen nombre, y de todo lo que tenga virtud y merezca alabanza. Es una disciplina de los pensamientos: lo que ocupa nuestra mente acaba dando forma a nuestra vida, y por eso el cristiano elige conscientemente en qué se detiene.