Mateo · Capítulo 6

Mateo 6: El Padre nuestro

En el corazón del Sermón del Monte, Jesús enseña a practicar la limosna, la oración y el ayuno en lo secreto, ante el Padre que ve en secreto. Aquí entrega el Padre nuestro, la oración de todos los cristianos, y llama a no servir a dos señores ni vivir congojados: basta buscar primero el reino de Dios y su justicia.

Introducción · Pastor Gabriel

Si el Sermón del Monte es el corazón de la enseñanza de Jesús, Mateo 6 es su centro íntimo. Aquí Jesús baja la voz y nos lleva a un lugar donde nadie más mira: la habitación con la puerta cerrada. Allí se decide si nuestra fe es una actuación o una relación.

Tres veces repite una frase que da paz y a la vez desarma: tu Padre que ve en secreto. La limosna, la oración y el ayuno no valen por el aplauso que reciben, sino por el Padre ante quien se hacen. Y en medio del capítulo, como un tesoro guardado, Jesús nos entrega la oración que los cristianos rezamos desde hace dos mil años: el Padre nuestro.

La segunda mitad habla de algo que todos conocemos demasiado bien: la ansiedad. Tesoros que se pierden, dos señores que se disputan el corazón, y el miedo a qué comeremos mañana. Jesús responde con aves y lirios. Léelo despacio, como quien aprende de nuevo a llamar Padre a Dios.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Mateo 6: El Padre nuestro

Evangelio según San Mateo

  1. 1 Mirad que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos.
  2. 2 Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.
  3. 3 Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;
  4. 4 Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público.
  5. 5 Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
  6. 6 Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
  7. 7 Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.
  8. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
  9. 9 Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
  10. 10 Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
  11. 11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.
  12. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
  13. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
  14. 14 Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.
  15. 15 Mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
  16. 16 Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
  17. 17 Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;
  18. 18 Para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
  19. 19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladronas minan y hurtan;
  20. 20 Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:
  21. 21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
  22. 22 La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso:
  23. 23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?
  24. 24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir a Dios y a Mammón.
  25. 25 Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
  26. 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?.
  27. 27 Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir a su estatura un codo?
  28. 28 Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
  29. 29 Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos.
  30. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
  31. 31 No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?
  32. 32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.
  33. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
  34. 34 Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Mateo 6: El Padre nuestro

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre El Padre nuestro

¿Qué significa Mateo 6?
Mateo 6 es la parte central del Sermón del Monte. Jesús enseña que la limosna, la oración y el ayuno deben hacerse en secreto, ante el Padre que ve en secreto, y no para ser vistos. Entrega el Padre nuestro y llama a poner el corazón en tesoros del cielo, a no servir a dos señores y a confiar en el cuidado del Padre en vez de vivir angustiados.
¿Quién escribió el Evangelio de Mateo?
La tradición de la Iglesia atribuye el primer Evangelio al apóstol Mateo, también llamado Leví, el recaudador de impuestos que Jesús llamó a seguirle. Escrito probablemente para comunidades de origen judío, muestra a Jesús como el Mesías que cumple las Escrituras y como el nuevo Maestro que enseña desde el monte.
¿Dónde está el Padre nuestro en la Biblia?
El Padre nuestro aparece en Mateo 6:9-13, dentro del Sermón del Monte, y en una versión más breve en Lucas 11:2-4, cuando los discípulos piden a Jesús que les enseñe a orar. La versión de Mateo, con siete peticiones, es la que la Iglesia ha rezado desde los primeros siglos.
¿Qué significa «donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón»?
Significa que el corazón humano sigue a aquello que valoramos. Donde ponemos nuestra riqueza, nuestro tiempo y nuestro interés, allí terminan nuestros afectos. Jesús invita a hacer tesoros en el cielo, mediante la generosidad y la fidelidad, para que el corazón quede orientado hacia Dios.
¿Qué significa Mammón en Mateo 6:24?
Mammón es una palabra aramea que significa riqueza o bienes materiales. Jesús la personifica como un señor que compite con Dios por la lealtad del corazón. Su enseñanza es que no se puede servir a ambos a la vez: el dinero puede usarse para el bien, pero no debe gobernar la vida.
¿Qué significa «buscad primeramente el reino de Dios»?
Mateo 6:33 invita a poner a Dios y su voluntad en el primer lugar de la vida, antes que la preocupación por la comida, el vestido o el futuro. Jesús promete que, a quien busca primero el reino y su justicia, las demás cosas necesarias le serán añadidas por el Padre que conoce sus necesidades.