Hechos · Capítulo 16

Hechos 16: El Evangelio llega a Europa

Pablo, guiado por el Espíritu que le cierra puertas y por la visión de un varón macedonio, cruza a Europa. En Filipos el Señor abre el corazón de Lidia, Pablo libera a una muchacha esclava de un espíritu de adivinación y, azotado y encarcelado con Silas, canta himnos a medianoche hasta que un terremoto abre las puertas y el carcelero pregunta qué debe hacer para ser salvo.

Introducción · Pastor Gabriel

Hay capítulos en los que la historia cambia de continente. Hechos 16 es uno de ellos. Pablo quiere predicar en Asia, y el Espíritu se lo impide; intenta ir a Bitinia, y tampoco. Llega a un puerto frente al mar, sin saber hacia dónde ir, y una noche un hombre de Macedonia le ruega en sueños: pasa y ayúdanos.

Así llega el Evangelio a Europa. No con un gran acto público, sino con unas mujeres orando junto a un río, una comerciante a quien el Señor le abre el corazón, una joven esclava liberada y dos misioneros que cantan himnos a medianoche con la espalda desgarrada y los pies en el cepo.

Y en el centro del capítulo, la pregunta de un carcelero temblando en la oscuridad: ¿qué debo hacer para ser salvo? La respuesta cabe en una línea, y sigue siendo la misma para ti.

Léelo despacio. Fíjate en las puertas que Dios cierra y en las que abre. Quizá alguna de las tuyas se parezca a Troas.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Hechos 16: El Evangelio llega a Europa

San Lucas — Hechos de los Apóstoles

  1. 1 Después llegó a Derbe, y a Listra: y he aquí, estaba allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego.
  2. 2 De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.
  3. 3 Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era Griego.
  4. 4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.
  5. 5 Así que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día.
  6. 6 Y pasando a Phrygia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.
  7. 7 Y como vinieron a Misia, tentaron de ir a Bithynia; mas el Espíritu no les dejó.
  8. 8 Y pasando a Misia, descendieron a Troas.
  9. 9 Y fue mostrada a Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa a Macedonia, y ayúdanos.
  10. 10 Y como vio la visión, luego procuramos partir a Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.
  11. 11 Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis;
  12. 12 Y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.
  13. 13 Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían juntado.
  14. 14 Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.
  15. 15 Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñónos.
  16. 16 Y aconteció, que yendo nosotros a la oración, una muchacha que tenía espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia a sus amos adivinando.
  17. 17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.
  18. 18 Y esto hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.
  19. 19 Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, al magistrado;
  20. 20 Y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad,
  21. 21 Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.
  22. 22 Y agolpóse el pueblo contra ellos: y los magistrados rompiéndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas.
  23. 23 Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia:
  24. 24 El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro; y les apretó los pies en el cepo.
  25. 25 Mas a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios: y los que estaban presos los oían.
  26. 26 Entonces fue hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos soltaron.
  27. 27 Y despertado el carcelero, como vio abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huído.
  28. 28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal; que todos estamos aquí.
  29. 29 El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse a los pies de Pablo y de Silas;
  30. 30 Y sacándolos fuera, le dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?
  31. 31 Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.
  32. 32 Y le hablaron la palabra del Señor, y a todos los que estaban en su casa.
  33. 33 Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.
  34. 34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa: y se gozó de que con toda su casa había creído a Dios.
  35. 35 Y como fue, día, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir a aquellos hombres.
  36. 36 Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han enviado a decir que seáis sueltos: así que ahora salid, e id en paz.
  37. 37 Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; y ¿ahora nos echan encubiertamente? No, de cierto, sino vengan ellos y sáquennos.
  38. 38 Y los alguaciles volvieron a decir a los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oído que eran Romanos.
  39. 39 Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que se saliesen de la ciudad.
  40. 40 Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia; y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se salieron.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Hechos 16: El Evangelio llega a Europa

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre El Evangelio llega a Europa

¿Qué significa Hechos 16?
Hechos 16 narra cómo el Evangelio llega por primera vez a Europa. Guiado por el Espíritu Santo y por la visión de un varón macedonio, Pablo viaja a Filipos, donde se convierten Lidia y su casa, una muchacha es liberada de un espíritu de adivinación y, tras ser azotados y encarcelados, Pablo y Silas llevan a la fe al carcelero y a su familia.
¿Quién escribió el libro de los Hechos?
La tradición atribuye Hechos a san Lucas, médico y compañero de Pablo, autor también del tercer Evangelio. En Hechos 16:10 el relato pasa a la primera persona del plural, lo que se ha entendido como señal de que Lucas mismo acompañó a Pablo desde Troas hasta Filipos.
¿Qué significa «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa»?
Es la respuesta de Pablo y Silas al carcelero de Filipos en Hechos 16:31. La salvación no depende de una lista de méritos, sino de confiar en la persona de Jesús. La mención de «tu casa» indica que la misma oferta está abierta a toda su familia, que efectivamente escuchó la palabra, creyó y fue bautizada esa misma noche.
¿Por qué Pablo y Silas cantaban en la cárcel?
Aun azotados y con los pies en el cepo, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios a medianoche. Su canto expresaba una confianza en Dios más fuerte que el sufrimiento, y fue también un testimonio: los otros presos los oían. Dios respondió con un terremoto que abrió las puertas de la cárcel.
¿Quién era Lidia en la Biblia?
Lidia era una comerciante de púrpura originaria de Tiatira que vivía en Filipos y adoraba al Dios de Israel. El Señor abrió su corazón para que atendiera a la predicación de Pablo; fue bautizada con su familia y ofreció su casa a los misioneros. Se la considera la primera persona convertida al cristianismo en Europa.
¿Qué era el espíritu pitónico de Hechos 16?
El término alude a Pitón, la serpiente vinculada al oráculo de Apolo en Delfos, y designaba un espíritu de adivinación. La muchacha esclava que lo tenía hacía ganar mucho dinero a sus amos. Pablo lo expulsó en el nombre de Jesucristo, y la pérdida de ganancias provocó la persecución contra él y Silas.