Juan · Capítulo 15

Juan 15: La vid verdadera

En la noche de la Última Cena, Jesús se presenta como la vid verdadera y a sus discípulos como los pámpanos: sin permanecer en él nada pueden hacer. Los llama amigos, les deja el mandamiento de amarse como él los ha amado, les advierte del odio del mundo y les promete el Consolador, el Espíritu de verdad.

Introducción · Pastor Gabriel

Es de noche en Jerusalén. Jesús ha cenado con los suyos por última vez, les ha lavado los pies y les ha dicho que se va. Los discípulos están inquietos. Y en ese momento, quizá al pasar junto a una viña, Jesús les deja una de las imágenes más sencillas y profundas del Evangelio: yo soy la vid, vosotros los pámpanos.

Juan 15 no habla de hacer más, sino de permanecer. El fruto no es el resultado del esfuerzo del sarmiento, sino de su unión con la vid. Por eso la palabra que más se repite es esa: estad, permaneced, quedaos en mí.

Y de la vid brota todo lo demás: la poda que duele pero fecunda, el gozo cumplido, el mandamiento de amarnos como él nos amó, la amistad con Cristo, el rechazo del mundo y la promesa del Espíritu.

Léelo despacio, como quien vuelve a su raíz. Y pregúntate dónde estás bebiendo la savia de tu vida.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Juan 15: La vid verdadera

Evangelio según San Juan

  1. 1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
  2. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.
  3. 3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
  4. 4 Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí.
  5. 5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.
  6. 6 El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.
  7. 7 Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho.
  8. 8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
  9. 9 Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor.
  10. 10 Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.
  11. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
  12. 12 Este es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado.
  13. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.
  14. 14 Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.
  15. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.
  16. 16 No me elegisteis vosotros a mí, mas yo os elegí a vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo dé.
  17. 17 Esto os mando: Que os améis los unos a los otros.
  18. 18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me aborreció antes que a vosotros.
  19. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.
  20. 20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
  21. 21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
  22. 22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, mas ahora no tienen excusa de su pecado.
  23. 23 El que me aborrece, también a mi Padre aborrece.
  24. 24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; mas ahora, y las han visto, y me aborrecen a mí y a mi Padre.
  25. 25 Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.
  26. 26 Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.
  27. 27 Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Juan 15: La vid verdadera

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre La vid verdadera

¿Qué significa Juan 15?
Juan 15 recoge palabras de Jesús en la Última Cena. Con la imagen de la vid y los pámpanos enseña que la vida del discípulo depende de permanecer unido a él: sin él nada se puede hacer. Luego manda a los suyos amarse como él los ha amado, los llama amigos, les advierte que el mundo los odiará y les promete el Espíritu Santo.
¿Quién escribió el Evangelio de Juan?
La tradición de la Iglesia atribuye el cuarto Evangelio al apóstol san Juan, hijo de Zebedeo, el discípulo amado que estuvo junto a la cruz con la Virgen María. Según testimonios antiguos como el de san Ireneo, lo escribió en Éfeso hacia finales del siglo I.
¿Qué significa «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos»?
Jesús se compara con la vid y a sus discípulos con los sarmientos o pámpanos. Así como el sarmiento solo da fruto si permanece unido a la vid y recibe su savia, el cristiano solo puede dar fruto espiritual si permanece unido a Cristo por la fe, la oración, la palabra y los sacramentos. Por eso Jesús añade: sin mí nada podéis hacer.
¿Qué significa permanecer en Cristo?
Permanecer, en griego ménein, significa quedarse, habitar, morar de forma estable. No es un contacto ocasional con Jesús, sino vivir en él como en una casa: guardar su palabra, vivir en su amor y obedecer sus mandamientos. De esa unión continua brota el fruto.
¿Qué significa «Nadie tiene mayor amor que este»?
En Juan 15:13 Jesús dice que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Lo dijo la noche antes de morir, y lo cumplió en la cruz. Es la medida del mandamiento nuevo: amar como él nos ha amado, hasta la entrega de uno mismo.
¿Quién es el Consolador en Juan 15:26?
El Consolador es el Espíritu Santo. La palabra griega Parákletos significa el que es llamado al lado para ayudar, defender o consolar. Jesús promete enviarlo desde el Padre como Espíritu de verdad que dará testimonio de él y sostendrá el testimonio de los discípulos.