Isaías · Capítulo 5

Isaías 5: El canto de la viña

Isaías entona una canción de amor que se vuelve juicio: el amado plantó una viña con todo cuidado y solo recogió uvas silvestres. La viña es Israel. Siguen seis ayes contra la codicia, la embriaguez, el cinismo y la corrupción, y el anuncio de un pueblo lejano que Dios llamará como instrumento de su juicio.

Introducción · Pastor Gabriel

Imagina una fiesta de la vendimia en Jerusalén. Alguien toma la palabra y anuncia una canción de amor: la historia de un hombre y su viña. Todos se acercan a escuchar. El amado eligió la mejor ladera, quitó las piedras una a una, plantó la mejor cepa, levantó una torre, excavó un lagar. Y esperó. Y la viña dio uvas agrias.

Así comienza uno de los textos más bellos y más duros de Isaías. La canción de amor se convierte en un juicio, y los oyentes descubren, como David ante Natán, que la historia habla de ellos. La viña es Israel. El amado es Dios. Y la pregunta que queda flotando es la de un corazón herido: ¿qué más se había de hacer a mi viña?

Después vienen seis ayes que suenan inquietantemente modernos: contra la codicia que acumula, contra la vida convertida en evasión, contra los que llaman bien al mal. Léelo como una carta dirigida también a tu propia viña, y pregúntate qué fruto está esperando de ti el Señor.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Isaías 5: El canto de la viña

Profeta Isaías

  1. 1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil.
  2. 2 Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella: y esperaba que llevase uvas, y llevó uvas silvestres.
  3. 3 Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña.
  4. 4 ¿Qué más se había de hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?
  5. 5 Os mostraré pues ahora lo que haré yo a mi viña: Quitaréle su vallado, y será para ser consumida; aportillaré su cerca, y será para ser hollada;
  6. 6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las espinas: y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
  7. 7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.
  8. 8 ¡Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad a heredad hasta acabar el término! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?
  9. 9 Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
  10. 10 Y diez huebras de viña producirán un zaque, y treinta modios de simiente darán tres modios.
  11. 11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
  12. 12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.
  13. 13 Por tanto mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo ciencia: y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.
  14. 14 Por eso ensanchó su interior el sepulcro, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se holgaba.
  15. 15 Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y bajados serán los ojos de los altivos.
  16. 16 Mas Jehová de los ejércitos será ensalzado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia.
  17. 17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños comerán las gruesas desamparadas.
  18. 18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,
  19. 19 Los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos: acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
  20. 20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
  21. 21 ¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!
  22. 22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;
  23. 23 Los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!
  24. 24 Por tanto, como la lengua del fuego consume las aristas, y la llama devora la paja, así será su raíz como pudrimiento, y su flor se desvanecerá como polvo: porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.
  25. 25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, e hirióle; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, antes está su mano todavía extendida.
  26. 26 Y alzará pendón a gentes de lejos, y silbará al que está en el cabo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
  27. 27 No habrá entre ellos cansado, ni que vacile; ninguno se dormirá ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus zapatos.
  28. 28 Sus saetas amoladas, y todos sus arcos entesados; las uñas de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
  29. 29 Su bramido como de león; rugirá a manera de leoncillos, rechinará los dientes, y arrebatará la presa; la apañara, y nadie se la quitará.
  30. 30 Y bramará sobre él en aquel día como bramido de la mar: entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Isaías 5: El canto de la viña

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre El canto de la viña

¿Qué significa Isaías 5?
Isaías 5 comienza con el canto de la viña, una parábola en la que Dios es el dueño que cuidó su viña, Israel, con todo esmero y solo recibió uvas silvestres. Luego el profeta pronuncia seis ayes contra la codicia, la embriaguez, el cinismo, la inversión de los valores, la soberbia y la corrupción judicial, y anuncia el juicio por medio de un pueblo lejano.
¿Quién escribió el libro de Isaías?
La tradición judía y cristiana atribuye el libro al profeta Isaías, hijo de Amoz, que profetizó en Jerusalén en el siglo VIII a.C., durante los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. Muchos estudiosos piensan que sus discípulos recogieron y ampliaron sus oráculos, especialmente en los capítulos 40 al 66.
¿Qué representa la viña en Isaías 5?
El mismo texto lo explica en el versículo 7: la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá su planta deleitosa. Las uvas silvestres representan la injusticia y la violencia que el pueblo produjo en lugar de la justicia que Dios esperaba. Jesús retomó esta imagen en la parábola de los labradores malvados (Mateo 21).
¿Qué significa «ay de los que a lo malo dicen bueno»?
Isaías 5:20 denuncia a quienes invierten los valores morales: llaman bueno a lo malo y malo a lo bueno, luz a las tinieblas y dulce a lo amargo. Es la corrupción más profunda porque destruye la capacidad misma de reconocer el pecado. Sin nombrar el mal, no hay arrepentimiento posible.
¿Cuáles son los seis ayes de Isaías 5?
Los seis ayes se dirigen contra: los que acumulan casas y tierras (v. 8), los que viven entregados a la bebida y la fiesta (v. 11), los que arrastran el pecado y se burlan de Dios (v. 18-19), los que llaman bien al mal (v. 20), los sabios en su propia opinión (v. 21) y los jueces bebedores que venden la justicia (v. 22-23).
¿Qué relación tiene Isaías 5 con Jesús?
Jesús retoma el canto de la viña en la parábola de los labradores malvados (Mateo 21:33-46) para mostrar que los líderes de su tiempo repetían el rechazo antiguo. Y en Juan 15 se presenta como la vid verdadera: donde Israel dio uvas silvestres, Cristo da el fruto que el Padre esperaba, y quienes permanecen en Él también lo dan.