Salmos · Salmo 1
Salmo 1: Bienaventurado el varón
El salmo que abre todo el Salterio y traza las dos únicas sendas que existen: la del justo, que medita en la ley de Jehová y es como árbol plantado junto a las aguas, y la del malo, que es como el tamo que arrebata el viento.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Todo el libro de los Salmos —ciento cincuenta cantos de alabanza, de lamento, de súplica y de gozo— comienza con una sola palabra: bienaventurado. Antes de enseñarnos a orar, el Salterio nos detiene y nos hace una pregunta que lo decide todo: ¿en qué camino andas?
El Salmo 1 no describe dos tipos de personas religiosas. Describe dos maneras de existir. Una está plantada; la otra flota. Una tiene raíces que bajan hasta el agua; la otra es cáscara que el viento arrebata. Y entre ambas no hay una tercera opción.
Léelo despacio, porque es el umbral de todo lo que sigue. Y deja que su pregunta te alcance: ¿dónde tienes las raíces?
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 1: Bienaventurado el varón
Anónimo — pórtico del Salterio
- 1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
- 2 Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
- 3 Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
- 4 No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento.
- 5 Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.
- 6 Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
Para Profundizar