Levítico · Capítulo 19

Levítico 19: Santos seréis

El corazón del llamado Código de Santidad. Dios pide a todo Israel que sea santo como Él es santo, y esa santidad se concreta en lo cotidiano: honrar a los padres, dejar espigas para el pobre, pagar al jornalero, respetar al anciano y al extranjero. Aquí aparece por primera vez el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo.

Introducción · Pastor Gabriel

Muchos lectores se acercan al Levítico con cierto temor: sacrificios, leyes de pureza, normas que parecen lejanas. Pero en el centro del libro se encuentra un capítulo luminoso, en el que Dios dice a su pueblo algo que no ha dejado de resonar: Santos seréis, porque santo soy yo.

Lo sorprendente de Levítico 19 es dónde sitúa esa santidad. No en un monasterio ni en un éxtasis místico, sino en la casa, en el campo, en el tribunal y en el mercado: en cómo tratas a tus padres, cuánto dejas para el pobre, cuándo pagas al jornalero, cómo miras al anciano y al extranjero, y si tu balanza es justa.

Y en medio de esas normas tan concretas aparece, por primera vez en la Biblia, el mandamiento que Jesús pondrá junto al amor a Dios: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Léelo sin prisa. Quizá descubras que la santidad está mucho más cerca de tu vida diaria de lo que pensabas.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Levítico 19: Santos seréis

Atribuido a Moisés

  1. 1 Y HABLO Jehová a Moisés, diciendo:
  2. 2 Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
  3. 3 Cada uno temerá a su madre y a su padre, y mis sábados guardaréis: Yo Jehová vuestro Dios.
  4. 4 No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición: Yo Jehová vuestro Dios.
  5. 5 Y cuando sacrificareis sacrificio de paces a Jehová, de vuestra voluntad lo sacrificaréis.
  6. 6 Será comido el día que lo sacrificareis, y el siguiente día: y lo que quedare para el tercer día, será quemado en el fuego.
  7. 7 Y si se comiere el día tercero, será abominación; no será acepto:
  8. 8 Y el que lo comiere, llevará su delito, por cuanto profanó lo santo de Jehová; y la tal persona será cortada de sus pueblos.
  9. 9 Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada.
  10. 10 Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios.
  11. 11 No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis ninguno a su prójimo.
  12. 12 Y no juraréis en mi nombre con mentira, ni profanarás el nombre de tu Dios: Yo Jehová.
  13. 13 No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana.
  14. 14 No maldigas al sordo, y delante del ciego no pongas tropiezo, mas tendrás temor de tu Dios: Yo Jehová.
  15. 15 No harás agravio en el juicio: no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás a tu prójimo.
  16. 16 No andarás chismeando en tus pueblos. No te pondrás contra la sangre de tu prójimo: Yo Jehová.
  17. 17 No aborrecerás a tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás a tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado.
  18. 18 No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo: mas amarás a tu prójimo como a ti mismo: Yo Jehová.
  19. 19 Mis estatutos guardaréis. A tu animal no harás ayuntar para misturas; tu haza no sembrarás con mistura de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de diversas cosas.
  20. 20 Y cuando un hombre tuviere cópula con mujer, y ella fuere sierva desposada con alguno, y no estuviere rescatada, ni le hubiere sido dada libertad, ambos serán azotados: no morirán, por cuanto ella no es libre.
  21. 21 Y él traerá a Jehová, a la puerta del tabernáculo del testimonio, un carnero en expiación por su culpa.
  22. 22 Y con el carnero de la expiación lo reconciliará el sacerdote delante de Jehová, por su pecado que cometió: y se le perdonará su pecado que ha cometido.
  23. 23 Y cuando hubiereis entrado en la tierra, y plantareis todo árbol de comer, quitaréis su prepucio, lo primero de su fruto: tres años os será incircunciso: su fruto no se comerá.
  24. 24 Y el cuarto año todo su fruto será santidad de loores a Jehová.
  25. 25 Mas al quinto año comeréis el fruto de él, para que os haga crecer su fruto: Yo Jehová vuestro Dios.
  26. 26 No comeréis cosa alguna con sangre. No seréis agoreros, ni adivinaréis.
  27. 27 No cortaréis en redondo las extremidades de vuestras cabezas, ni dañarás la punta de tu barba.
  28. 28 Y no haréis rasguños en vuestra carne por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna: Yo Jehová.
  29. 29 No contaminarás tu hija haciéndola fornicar: porque no se prostituya la tierra, y se hincha de maldad.
  30. 30 Mis sábados guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia: Yo Jehová.
  31. 31 No os volváis a los encantadores y a los adivinos: no los consultéis ensuciándoos con ellos: Yo Jehová vuestro Dios.
  32. 32 Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor: Yo Jehová.
  33. 33 Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis.
  34. 34 Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como a ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.
  35. 35 No hagáis agravio en juicio, en medida de tierra, ni en peso, ni en otra medida.
  36. 36 Balanzas justas, pesas justas, epha justo, e hin justo tendréis: Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.
  37. 37 Guardad pues todos mis estatutos, y todos mis derechos, y ponedlos por obra: Yo Jehová.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Levítico 19: Santos seréis

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Santos seréis

¿Qué significa Levítico 19?
Levítico 19 es el centro del llamado Código de Santidad. Dios pide a todo Israel que sea santo porque Él es santo, y concreta esa santidad en la vida diaria: honrar a los padres, no robar ni mentir, dejar parte de la cosecha para el pobre, pagar a tiempo al trabajador, respetar a los ancianos, amar al extranjero y usar pesas justas. Contiene el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo.
¿Quién escribió el libro de Levítico?
La tradición judía y cristiana atribuye el Levítico a Moisés, como parte del Pentateuco. El libro se presenta como las leyes que Dios comunicó a Moisés en el Sinaí para el pueblo de Israel y especialmente para los sacerdotes levitas, de donde recibe su nombre.
¿Dónde dice la Biblia «amarás a tu prójimo como a ti mismo»?
El mandamiento aparece por primera vez en Levítico 19:18. Jesús lo citó como el segundo gran mandamiento, semejante al de amar a Dios con todo el corazón, y San Pablo y Santiago lo presentan como el resumen de toda la Ley. En Levítico 19:34 el mismo mandato se extiende también al extranjero.
¿Qué significa «santos seréis, porque santo soy yo»?
Significa que el pueblo de Dios está llamado a parecerse a Él, a ser apartado del mal y consagrado a Dios. La razón de esa santidad no es el mérito humano, sino el ser mismo de Dios. San Pedro cita este versículo en su primera carta para recordar a los cristianos que la santidad es la vocación de todos, no solo de unos pocos.
¿Qué dice Levítico 19 sobre el extranjero?
Levítico 19:33-34 manda no oprimir al extranjero que vive en la tierra, sino tratarlo como a un natural y amarlo como a uno mismo. La razón es que Israel también fue extranjero en Egipto. Además, los versículos 9 y 10 mandan dejar parte de la cosecha para el pobre y el extranjero.
¿Por qué Levítico 19 prohíbe mezclar tejidos y semillas?
Las leyes del versículo 19 tienen un sentido simbólico: recordaban el orden de la creación, en la que Dios hizo cada cosa según su especie, y enseñaban a Israel a mantenerse distinto de las prácticas de los pueblos vecinos. Para el cristiano, su enseñanza permanente es la llamada a una vida íntegra, sin mezcla con la idolatría.