Mateo · Capítulo 10

Mateo 10: El envío de los Doce

Jesús llama a sus doce discípulos, les da autoridad y los envía a anunciar que el reino de los cielos se ha acercado. Es el segundo gran discurso de Mateo: instrucciones para el camino, advertencias sobre la persecución y una promesa repetida tres veces, no temáis, porque el Padre cuenta hasta los cabellos de vuestra cabeza.

Introducción · Pastor Gabriel

Hasta el capítulo 10, los discípulos han caminado detrás de Jesús, lo han escuchado en el monte y lo han visto sanar. Ahora, por primera vez, les toca a ellos ir. Mateo recoge aquí el segundo de los cinco grandes discursos de su evangelio: el discurso de la misión.

No es un manual de éxito. Jesús envía a sus amigos sin dinero, sin alforja y sin garantías, y les dice con toda claridad que serán llevados ante tribunales, azotados y aborrecidos. Pero en medio de esas advertencias repite tres veces una misma frase: no temáis. Y la sostiene con la imagen más tierna del capítulo, un Padre que cuenta los cabellos de sus hijos.

Léelo como si te lo dijera a ti, porque también a ti te envía. Y fíjate en cómo termina: no con un gran milagro, sino con un vaso de agua fría.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Mateo 10: El envío de los Doce

Evangelio según San Mateo

  1. 1 Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia.
  2. 2 Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;
  3. 3 Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo;
  4. 4 Simón el Cananita y Judas Iscariote, que también le entregó.
  5. 5 a estos doce envió Jesús, a los cuales dio mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis;
  6. 6 Mas id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
  7. 7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
  8. 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia.
  9. 9 No aprestéis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas;
  10. 10 Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento.
  11. 11 Mas en cualquier ciudad, o aldea donde entrareis, investigad quién sea en ella digno, y reposad allí hasta que salgáis.
  12. 12 Y entrando en la casa, saludadla.
  13. 13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros.
  14. 14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.
  15. 15 De cierto os digo, que el castigo será más tolerable a la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio, que a aquella ciudad.
  16. 16 He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
  17. 17 Y guardaos de los hombres: porque os entregarán en concilios, y en sus sinagogas os azotarán;
  18. 18 Y aun a príncipes y a reyes seréis llevados por causa de mí, por testimonio a ellos y a los Gentiles.
  19. 19 Mas cuando os entregaren, no os apuréis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar.
  20. 20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.
  21. 21 Y el hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.
  22. 22 Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que soportare hasta el fin, éste será salvo.
  23. 23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra: porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre.
  24. 24 El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.
  25. 25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de la familia llamaron Beelzebub, ¿cuánto más a los de su casa?
  26. 26 Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.
  27. 27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído predicadlo desde los terrados.
  28. 28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
  29. 29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.
  30. 30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados.
  31. 31 Así que, no temáis: más valéis vosotros que muchos pajarillos.
  32. 32 Cualquiera pues que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.
  33. 33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.
  34. 34 No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada.
  35. 35 Porque he venido para hacer disensión del hombre contra su padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.
  36. 36 Y los enemigos del hombre serán los de su casa.
  37. 37 El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.
  38. 38 Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
  39. 39 El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
  40. 40 El que os recibe a vosotros, a mí recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió.
  41. 41 El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibirá; y el que recibe justo en nombre de justo, merced de justo recibirá.
  42. 42 Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Mateo 10: El envío de los Doce

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre El envío de los Doce

¿Qué significa Mateo 10?
Mateo 10 es el discurso misionero de Jesús: llama a los Doce, les da autoridad y los envía a anunciar que el reino de los cielos se ha acercado. Les da instrucciones para el camino, les advierte que serán perseguidos y les repite tres veces que no teman, porque el Padre cuida de ellos hasta el último cabello. Termina con la exigencia de tomar la cruz y la promesa de que ni un vaso de agua dado en su nombre quedará sin recompensa.
¿Quién escribió el Evangelio de Mateo?
La tradición de la Iglesia, desde Papías y San Ireneo en el siglo II, atribuye este evangelio a Mateo, el recaudador de impuestos llamado por Jesús, que aparece en Mateo 10:3 como «Mateo el publicano». Escribió pensando sobre todo en lectores de origen judío, mostrando que Jesús es el Mesías prometido en las Escrituras.
¿Cuáles son los nombres de los doce apóstoles en Mateo 10?
Mateo 10:2-4 los enumera así: Simón Pedro y Andrés su hermano; Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo y Lebeo, llamado Tadeo; Simón el Cananita y Judas Iscariote. Pedro aparece expresamente como «el primero».
¿Qué significa «prudentes como serpientes y sencillos como palomas»?
En Mateo 10:16 Jesús envía a sus discípulos como ovejas en medio de lobos y les pide dos virtudes a la vez: la prudencia, que sabe leer las situaciones y evitar peligros innecesarios, y la sencillez, que no tiene doblez ni malicia. Una sin la otra se deforma: la prudencia sin sencillez se vuelve astucia, y la sencillez sin prudencia se vuelve ingenuidad.
¿Qué quiere decir que nuestros cabellos están contados?
En Mateo 10:30 Jesús usa esta imagen para mostrar el cuidado detallado y personal de Dios. Si el Padre no deja caer ni un pajarillo sin su voluntad y conoce hasta el número de nuestros cabellos, no hay nada en nuestra vida que le sea indiferente. Por eso la conclusión es «no temáis: más valéis vosotros que muchos pajarillos».
¿Por qué dice Jesús que no vino a traer paz sino espada?
En Mateo 10:34 Jesús no promueve la violencia; describe el efecto de su llamada. Su palabra obliga a decidir, y esa decisión puede dividir incluso a las familias, como anunciaba el profeta Miqueas. La «espada» es la separación que produce el seguimiento de Cristo, que debe ser amado por encima de todo, incluso de padre y madre.