Apocalipsis · Capítulo 3

Apocalipsis 3: Estoy a la puerta y llamo

Las tres últimas cartas de Cristo a las siete iglesias de Asia. Sardis tiene nombre de viva pero está muerta; Filadelfia, pequeña y fiel, recibe una puerta abierta; Laodicea, rica y tibia, oye el reproche más duro y la invitación más tierna: he aquí, yo estoy a la puerta y llamo.

Introducción · Pastor Gabriel

Apocalipsis 3 es un espejo. Cristo, que camina entre los candeleros de sus iglesias, dicta tres cartas breves y directas: a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea. No son tratados teológicos; son diagnósticos de un médico que conoce cada comunidad por dentro y le dice la verdad con amor.

A una iglesia con fama de viva le dice que está muerta. A una pequeña y débil le dice que le ha abierto una puerta que nadie cerrará. A una rica y satisfecha le dice que es pobre, ciega y desnuda, y aun así se queda a su puerta, llamando.

Léelo preguntándote cuál de las tres cartas es para ti hoy. Y escucha, detrás de cada palabra dura, el sonido suave de alguien que golpea la puerta y espera.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Apocalipsis 3: Estoy a la puerta y llamo

Apóstol San Juan

  1. 1 Y ESCRIBE al ángel de la iglesia en SARDIS: El que tiene los siete Espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco tus obras que tienes nombre que vives, y estás muerto.
  2. 2 Sé vigilante y confirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.
  3. 3 Acuérdate pues de lo que has recibido y has oído, y guárdalo, y arrepiéntete. Y si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré a ti.
  4. 4 Mas tienes unas pocas personas en Sardis que no han ensuciado sus vestiduras: y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos.
  5. 5 El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
  6. 6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
  7. 7 Y escribe al ángel de la iglesia en FILADELFIA: Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:
  8. 8 Yo conozco tus obras: he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
  9. 9 He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas mienten; he aquí, yo los constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado.
  10. 10 Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra.
  11. 11 He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
  12. 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo.
  13. 13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
  14. 14 Y escribe al ángel de la iglesia en LAODICEA: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios:
  15. 15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente!
  16. 16 Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
  17. 17 Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo;
  18. 18 Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
  19. 19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete.
  20. 20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
  21. 21 Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
  22. 22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Apocalipsis 3: Estoy a la puerta y llamo

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Estoy a la puerta y llamo

¿Qué significa Apocalipsis 3?
Apocalipsis 3 contiene las cartas de Cristo a tres iglesias de Asia Menor: Sardis, Filadelfia y Laodicea. Sardis parece viva pero está muerta; Filadelfia es pequeña pero fiel y recibe una puerta abierta; Laodicea es tibia y autosuficiente. Cada carta combina diagnóstico, llamada al arrepentimiento y promesas para el que vence.
¿Quién escribió el Apocalipsis?
El libro se presenta como obra de Juan, desterrado en la isla de Patmos (Apocalipsis 1:9). La tradición de la Iglesia desde el siglo II lo identifica con el apóstol Juan, autor también del cuarto evangelio. Suele fecharse hacia el año 95, durante el reinado del emperador Domiciano.
¿Qué significa ser tibio en Apocalipsis 3:16?
La tibieza describe una fe cómoda que ni rechaza abiertamente a Cristo ni se entrega a él de verdad. La imagen alude al agua de Laodicea, que llegaba tibia por un acueducto y no servía ni para sanar como el agua caliente ni para refrescar como la fría. Cristo llama a esa iglesia a ser ferviente y arrepentirse.
¿Qué significa "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo"?
En Apocalipsis 3:20 Cristo se presenta llamando a la puerta de una iglesia que lo ha dejado fuera. No fuerza la entrada: espera que alguien oiga su voz y abra. A quien abre le promete comunión íntima, una cena compartida. Es una invitación personal a abrirle la vida.
¿Qué es la puerta abierta de Filadelfia?
En Apocalipsis 3:8 Cristo dice a la iglesia de Filadelfia que le ha puesto delante una puerta abierta que nadie puede cerrar. Se entiende como una oportunidad para anunciar el evangelio y como acceso seguro al reino, garantizado por Cristo, que tiene la llave de David. Se da a una iglesia pequeña que ha sido fiel.
¿Qué significa el libro de la vida en Apocalipsis 3:5?
El libro de la vida es la imagen del registro de quienes pertenecen a Dios y heredarán la vida eterna. Cristo promete al vencedor que no borrará su nombre de ese libro, en una época en que los registros de ciudadanos podían borrarse. Es una promesa de seguridad y pertenencia.