Salmos · Salmo 35

Salmo 35: Pelea con los que me combaten

Una oración de David acosado por enemigos que le devuelven mal por bien. Pide a Dios que tome las armas y defienda su causa, se queja de testigos falsos y amigos traidores, y termina prometiendo alabar su justicia todo el día. Jesús aplicó a sí mismo sus palabras sobre los que aborrecen sin causa.

♪ Lectura en voz de Hermana María Elena

Introducción · Pastor Gabriel

Hay momentos en que uno se siente acorralado: acusado de lo que no hizo, traicionado por aquellos a quienes ayudó, rodeado de gente que se alegra de su caída. El Salmo 35 nació en un momento así. David no esconde nada: su miedo, su indignación, su dolor por la ingratitud.

Pero no se toma la justicia por su mano. Se la entrega a Dios. Le pide que se ponga la armadura y pelee por él, que abra la boca y le diga al alma: yo soy tu salvación. Y en medio de la queja, una y otra vez, brota la alabanza.

Jesús hizo suyas algunas palabras de este salmo la noche antes de morir. Léelo pensando en Él, el Justo acusado sin causa, y también en tu propia vida, y aprende a poner tu causa en manos de Aquel que ama la paz de su siervo.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Salmo 35: Pelea con los que me combaten

Salmo de David

  1. 1 Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea con los que me combaten.
  2. 2 Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
  3. 3 Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di a mi alma: Yo soy tu salud.
  4. 4 Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: Vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
  5. 5 Sean como el tamo delante del viento; Y el ángel de Jehová los acose.
  6. 6 Sea su camino oscuridad y resbaladeros; Y el ángel de Jehová los persiga.
  7. 7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa hicieron hoyo para mi alma.
  8. 8 Véngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondió lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga.
  9. 9 Y gócese mi alma en Jehová; Y alégrese en su salud.
  10. 10 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
  11. 11 Levantáronse testigos falsos; Demandáronme lo que no sabía;
  12. 12 Volviéronme mal por bien, Para abatir a mi alma.
  13. 13 Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se revolvía en mi seno.
  14. 14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
  15. 15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: Despedazábanme, y no cesaban;
  16. 16 Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, Crujiendo sobre mí sus dientes.
  17. 17 Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
  18. 18 Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.
  19. 19 No se alegren de mí mis enemigos injustos: Ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
  20. 20 Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
  21. 21 Y ensancharon sobre mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
  22. 22 Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes.
  23. 23 Muévete y despierta para mi juicio, Para mi causa, Dios mío y Señor mío.
  24. 24 Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío; Y no se alegren de mí.
  25. 25 No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
  26. 26 Avergüéncense, y sean confundidos a una los que de mi mal se alegran: Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
  27. 27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, Que ama la paz de su siervo.
  28. 28 Y mi lengua hablará de tu justicia, Y de tu loor todo el día.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Pelea con los que me combaten

¿Qué significa el Salmo 35?
El Salmo 35 es una oración de David en un momento de persecución injusta. Pide a Dios que defienda su causa frente a enemigos que le acusan con testigos falsos y le devuelven mal por bien. Combina súplicas de justicia con promesas de alabanza, y termina celebrando a un Dios que ama la paz de su siervo.
¿Quién escribió el Salmo 35?
El título hebreo atribuye el Salmo 35 a David. Muchos lo relacionan con los años en que fue perseguido por Saúl o con la traición de personas cercanas, como Ajitofel durante la rebelión de Absalón, aunque el texto no menciona una circunstancia concreta.
¿Es correcto pedir a Dios que castigue a los enemigos, como en el Salmo 35?
Los llamados salmos imprecatorios expresan el clamor del inocente que entrega su causa a Dios en lugar de vengarse por sí mismo. David ora pidiendo justicia, y a la vez recuerda que ayunó y lloró por esos mismos enemigos cuando enfermaron. El cristiano los lee a la luz de Cristo, que manda amar a los enemigos y confía la justicia al Padre.
¿Qué relación tiene el Salmo 35 con Jesús?
Jesús citó en la última cena la expresión de los que le aborrecen sin causa, que aparece en el Salmo 35:19 y en el Salmo 69, para describir el odio que sufrió. Los testigos falsos, la ingratitud y la burla de los enemigos que describe el salmo se cumplieron de modo pleno en su Pasión.
¿Qué significa "Di a mi alma: Yo soy tu salud"?
Es la petición central del Salmo 35:3. David no pide solo que Dios le libre de sus enemigos, sino oír de Dios una palabra personal que le asegure que Él es su salvación. La palabra hebrea para salud es yeshuah, de la misma raíz que el nombre de Jesús.