Jeremías · Capítulo 29

Jeremías 29: Pensamientos de paz

La carta que Jeremías envía a los desterrados en Babilonia: no esperéis un regreso inmediato, edificad casas, plantad huertos y buscad la paz de la ciudad donde estáis. Tras setenta años Dios os visitará, porque sus pensamientos sobre su pueblo son de paz y no de mal. El capítulo desenmascara también a los falsos profetas que prometían consuelos rápidos.

Introducción · Pastor Gabriel

Imagina que lo has perdido todo. Tu ciudad ha sido tomada, tu templo profanado, y tú vives ahora en tierra extranjera, entre los mismos que te arrancaron de tu casa. Y en medio de esa noche corre un rumor: pronto volveremos, en dos años todo habrá pasado.

Entonces llega una carta de Jeremías. Y no dice lo que todos querían oír. Dice: construid casas, plantad huertos, casad a vuestros hijos, orad por la ciudad que os tiene cautivos. Esto va para largo. Pero también dice algo que nadie se atrevía a esperar: Dios tiene pensamientos de paz sobre vosotros, y un futuro.

Jeremías 29 contiene uno de los versículos más citados de la Biblia, el 29:11. Leído en su lugar, es aún más hermoso: no es una promesa para quien todo le va bien, sino para quien espera en el destierro.

Léelo como una carta dirigida a ti, allí donde hoy estés. Quizá también tú necesitas aprender a plantar huertos mientras esperas.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Jeremías 29: Pensamientos de paz

Profeta Jeremías

  1. 1 Y ESTAS son las palabras de la carta que Jeremías profeta envió de Jerusalem a los ancianos que habían quedado de los trasportados, y a los sacerdotes y profetas, y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalem a Babilonia:
  2. 2 (Después que salió el rey Jechônías y la reina, y los de palacio, y los príncipes de Judá y de Jerusalem, y los artífices, y los ingenieros de Jerusalem;)
  3. 3 Por mano de Elasa hijo de Saphán, y de Jemarías hijo de Hilcías, (los cuales envió Sedechîas rey de Judá a Babilonia, a Nabucodonosor rey de Babilonia,) diciendo:
  4. 4 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice trasportar de Jerusalem a Babilonia:
  5. 5 Edificad casas, y morad; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos;
  6. 6 Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que paran hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os hagáis pocos.
  7. 7 Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice traspasar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.
  8. 8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni miréis a vuestros sueños que soñáis.
  9. 9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre: no los envié, ha dicho Jehová.
  10. 10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplieren los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para tornaros a este lugar.
  11. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
  12. 12 Entonces me invocaréis, e iréis y oraréis a mí, y yo os oiré:
  13. 13 Y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.
  14. 14 Y seré hallado de vosotros, dice Jehová, y tornaré vuestra cautividad, y os juntaré de todas las gentes, y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice ser llevados.
  15. 15 Mas habéis dicho: Jehová nos ha suscitado profetas en Babilonia.
  16. 16 Así empero ha dicho Jehová, del rey que está sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio;
  17. 17 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí envío yo contra ellos cuchillo, hambre, y pestilencia, y pondrélos como los malos higos, que de malos no se pueden comer.
  18. 18 Y perseguirélos con espada, con hambre y con pestilencia; y darélos por escarnio a todos los reinos de la tierra, por maldición y por espanto, y por silbo y por afrenta a todas la gentes a las cuales los habré arrojado;
  19. 19 Porque no oyeron mis palabras, dice Jehová, que les envié por mis siervos los profetas, madrugando en enviarlos; y no habéis escuchado, dice Jehová.
  20. 20 Oid pues palabra de Jehová, vosotros todos los trasportados que eché de Jerusalem a Babilonia.
  21. 21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, acerca de Achâb hijo de Colías, y acerca de Sedechîas hijo de Maasías, quienes os profetizan en mi nombre falsamente: He aquí los entrego yo en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y él los herirá delante de vuestro ojos;
  22. 22 Y todos los trasportados de Judá que están en Babilonia, tomarán de ellos maldición, diciendo: Póngate Jehová como a Sedechîas y como a Achâb, los cuales asó al fuego el rey de Babilonia.
  23. 23 Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus prójimos, y falsamente hablaron en mi nombre palabra que no les mandé; lo cual yo sé, y soy testigo, dice Jehová.
  24. 24 Y a Semaías de Nehelam hablarás, diciendo:
  25. 25 Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Por cuanto enviaste letras en tu nombre a todo el pueblo que está en Jerusalem, y a Sophonías sacerdote hijo de Maasías, y a todos los sacerdotes, diciendo:
  26. 26 Jehová te ha puesto por sacerdote en lugar de Joiada sacerdote, para que presidáis en la casa de Jehová sobre todo hombre furioso y profetizante, poniéndolo en el calabozo y en el cepo.
  27. 27 ¿Por qué pues no has ahora reprendido a Jeremías de Anathoth, que os profetiza falsamente?
  28. 28 Porque por eso nos envió a decir en Babilonia: Largo va el cautiverio: edificad casas, y morad; plantad huertos, y comed el fruto de ellos.
  29. 29 Y Sophonías sacerdote había leído esta carta a oídos de Jeremías profeta.
  30. 30 Y fue palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
  31. 31 Envía a decir a toda la transmigración: Así ha dicho Jehová de Semaías de Nehelam: Porque os profetizó Semaías, y yo no lo envié, y os hizo confiar en mentira:
  32. 32 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo visito sobre Semaías de Nehelam, y sobre su generación: no tendrá varón que more entre este pueblo, ni verá aquel bien que haré yo a mi pueblo, dice Jehová: porque contra Jehová ha hablado rebelión.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Pensamientos de paz

¿Qué significa Jeremías 29?
Jeremías 29 es la carta del profeta a los judíos desterrados en Babilonia. Les pide que no se dejen engañar por quienes prometían un regreso inmediato, que se establezcan, formen familias y busquen la paz de la ciudad donde viven, porque Dios los hará volver después de setenta años. Sus pensamientos hacia ellos son de paz y no de mal.
¿Quién escribió Jeremías 29?
Lo escribió el profeta Jeremías, que ejerció su ministerio en Jerusalén entre los años 627 y 587 a. C., aproximadamente. El libro atribuye buena parte de su redacción a Baruc, su secretario. Esta carta fue enviada hacia el 597 a. C. a los primeros deportados a Babilonia.
¿Qué significa Jeremías 29:11?
En Jeremías 29:11 Dios dice que conoce los pensamientos que tiene acerca de su pueblo: pensamientos de paz, y no de mal, para darles el fin que esperan. Fue dicho a desterrados que tendrían que esperar setenta años, por lo que no promete ausencia de dificultades, sino que Dios tiene un propósito bueno y un futuro para los suyos aun en medio de la prueba.
¿A quién iba dirigido Jeremías 29:11?
Originalmente iba dirigido a los judíos deportados a Babilonia con el rey Jeconías. Pero la Iglesia siempre ha leído estas promesas como expresión del carácter de Dios, que no cambia: el mismo Dios que tenía pensamientos de paz hacia Israel los tiene hacia quienes hoy lo buscan de todo corazón.
¿Qué significa buscar la paz de la ciudad en Jeremías 29:7?
Dios pidió a los desterrados que procuraran el bienestar de Babilonia y oraran por ella, porque en su paz tendrían ellos paz. Es una invitación a no vivir aislados ni resentidos, sino a contribuir al bien común del lugar donde uno vive, incluso si no es su patria. San Agustín retomó esta idea para describir al cristiano como peregrino en la ciudad terrena.
¿Por qué el cautiverio en Babilonia duró setenta años?
Jeremías había anunciado que Judá serviría al rey de Babilonia setenta años como consecuencia de no escuchar a los profetas. La cifra indica un tiempo completo, el de toda una generación. El profeta Daniel, al leer esta profecía, se puso a orar por el fin del destierro, y el regreso comenzó con el decreto de Ciro.