Daniel · Capítulo 3

Daniel 3: Tres jóvenes en el horno de fuego

Nabucodonosor levanta una estatua de oro y ordena que todos la adoren al son de la música. Tres jóvenes judíos, Sadrach, Mesach y Abed-nego, se niegan, son arrojados a un horno encendido siete veces más de lo acostumbrado, y el rey ve a un cuarto varón paseando con ellos entre las llamas. Es uno de los grandes relatos de fidelidad de toda la Escritura.

Introducción · Pastor Gabriel

Babilonia era el imperio más poderoso de su tiempo, y Nabucodonosor su rey indiscutido. En el capítulo anterior había soñado con una estatua cuya cabeza de oro era él mismo. Ahora decide levantar una estatua enorme, toda de oro, y reunir a todo el imperio para que se incline ante ella al son de la música.

Todos se arrodillan menos tres. Son jóvenes judíos deportados, con cargos en la administración y nombres que no eran los suyos. No hacen discursos ni provocan; simplemente no se inclinan. Y cuando el rey les pregunta qué dios podrá librarlos de sus manos, responden con dos palabras que han sostenido a creyentes durante siglos: y si no.

Léelo despacio y mira bien dentro del horno. Porque lo más asombroso de este capítulo no es que el fuego no los quemara, sino quién estaba con ellos en medio de las llamas.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Daniel 3: Tres jóvenes en el horno de fuego

Profeta Daniel

  1. 1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, la altura de la cual era de sesenta codos, su anchura de seis codos: levantóla en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.
  2. 2 Y envió el rey Nabucodonosor a juntar los grandes, los asistentes y capitanes, oidores, receptores, los del consejo, presidentes, y a todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.
  3. 3 Fueron pues reunidos los grandes, los asistentes y capitanes, los oidores, receptores, los del consejo, los presidentes, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado: y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.
  4. 4 Y el pregonero pregonaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones, y lenguas,
  5. 5 En oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado:
  6. 6 Y cualquiera que no se postrare y adorare, en la misma hora será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
  7. 7 Por lo cual, en oyendo todos los pueblos el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, todos los pueblos, naciones, y lenguas, se postraron, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.
  8. 8 Por esto en el mismo tiempo algunos varones Caldeos se llegaron, y denunciaron de los Judíos.
  9. 9 Hablando y diciendo al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.
  10. 10 Tú, oh rey, pusiste ley que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, se postrase y adorase la estatua de oro:
  11. 11 Y el que no se postrase y adorase, fuese echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
  12. 12 Hay unos varones Judíos, los cuales pusiste tú sobre los negocios de la provincia de Babilonia; Sadrach, Mesach, y Abed-nego: estos varones, oh rey, no han hecho cuenta de ti; no adoran tus dioses, no adoran la estatua de oro que tú levantaste.
  13. 13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrach, Mesach, y Abed-nego. Al punto fueron traídos estos varones delante del rey.
  14. 14 Habló Nabucodonosor, y díjoles: ¿Es verdad Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?
  15. 15 Ahora pues, ¿estáis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postréis, y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?
  16. 16 Sadrach, Mesach, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: no cuidamos de responderte sobre este negocio.
  17. 17 He aquí nuestro Dios a quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.
  18. 18 Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.
  19. 19 Entonces Nabucodonosor fue lleno de ira, y demudóse la figura de su rostro sobre Sadrach, Mesach, y Abed-nego: así habló, y ordenó que el horno se encendiese siete veces tanto de lo que cada vez solía.
  20. 20 Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrach, Mesach, y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.
  21. 21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, y sus calzas, y sus turbantes, y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.
  22. 22 Y porque la palabra del rey daba priesa, y había procurado que se encendiese mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrach, Mesach, y Abed-nego.
  23. 23 Y estos tres varones, Sadrach, Mesach, y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.
  24. 24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantóse apriesa, y habló, y dijo a los de su consejo: ¿No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey.
  25. 25 Respondió él y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante a hijo de los dioses.
  26. 26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y habló y dijo: Sadrach, Mesach, y Abed-nego, siervos del alto Dios, salid y venid. Entonces Sadrach, Mesach, y Abed-nego, salieron de en medio del fuego.
  27. 27 Y juntáronse los grandes, los gobernadores, los capitanes, y los del consejo del rey, para mirar estos varones, como el fuego no se enseñoreó de sus cuerpos, ni cabello de sus cabezas fue quemado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego había pasado por ellos.
  28. 28 Nabucodonosor habló y dijo: Bendito el Dios de ellos, de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que envió su ángel, y libró sus siervos que esperaron en él, y el mandamiento del rey mudaron, y entregaron sus cuerpos antes que sirviesen ni adorasen otro dios que su Dios.
  29. 29 Por mí pues se pone decreto, que todo pueblo, nación, o lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.
  30. 30 Entonces el rey engrandeció a Sadrach, Mesach, y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

Breve Reflexión

El versículo en imagen

Short de Daniel 3: Tres jóvenes en el horno de fuego

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Tres jóvenes en el horno de fuego

¿Qué significa Daniel 3?
Daniel 3 narra cómo tres jóvenes judíos, Sadrach, Mesach y Abed-nego, se negaron a adorar la estatua de oro de Nabucodonosor y fueron arrojados a un horno de fuego. Dios los libró y el rey vio a un cuarto varón paseando con ellos entre las llamas. El capítulo enseña la fidelidad a Dios por encima de cualquier poder humano y la presencia de Dios con los suyos en medio de la prueba.
¿Quién escribió el libro de Daniel?
La tradición judía y cristiana atribuye el libro al profeta Daniel, uno de los jóvenes deportados a Babilonia en tiempos de Nabucodonosor, en el siglo VI a. C. Muchos estudiosos modernos piensan que el libro recibió su forma final más tarde, en tiempos de persecución bajo Antíoco IV, para animar a los fieles con el ejemplo de Daniel y sus compañeros.
¿Quién era el cuarto hombre en el horno de fuego?
Nabucodonosor dice que el cuarto tenía la apariencia de «hijo de los dioses», y en el versículo 28 afirma que Dios envió a su ángel. Muchos Padres de la Iglesia, como San Ireneo y San Hipólito, vieron en él una manifestación anticipada del Hijo de Dios. Sea ángel o figura de Cristo, el mensaje es el mismo: Dios no deja solos a sus fieles en medio del fuego.
¿Qué significa «y si no» en Daniel 3:18?
Es la parte más admirada de la respuesta de los tres jóvenes. Creían que Dios podía librarlos del horno, pero declararon que, aunque no lo hiciera, no adorarían la estatua. Su fidelidad no dependía del resultado. Es una fe que no negocia con Dios ni le pone condiciones, y que ha inspirado a creyentes y mártires de todos los tiempos.
¿Cuáles eran los nombres hebreos de Sadrac, Mesac y Abed-nego?
Según Daniel 1, sus nombres hebreos eran Ananías, Misael y Azarías, y el jefe de los eunucos de Babilonia les puso nombres babilónicos. Sus nombres originales hacían referencia al Dios de Israel. El cambio de nombre buscaba asimilarlos a la cultura babilónica, pero su fe permaneció intacta.
¿Por qué las Biblias católicas tienen más versículos en Daniel 3?
Las Biblias católicas siguen también el texto griego de la Septuaginta, que incluye entre los versículos 23 y 24 la oración de Azarías y el Cántico de los tres jóvenes en el horno. La Iglesia usa ese cántico en la liturgia. Las Biblias que siguen solo el texto arameo, como la Reina-Valera, pasan directamente del horno a la reacción del rey, por lo que tienen 30 versículos en este capítulo.