Hebreos · Capítulo 11

Hebreos 11: La galería de la fe

El gran capítulo de la fe. Tras definirla como la sustancia de lo que se espera y la demostración de lo que no se ve, el autor recorre la historia de Israel, de Abel a los profetas, mostrando a hombres y mujeres que vivieron y murieron mirando hacia una promesa que aún no veían.

Introducción · Pastor Gabriel

Hay capítulos que se leen como una clase, y otros que se leen como un álbum de familia. Hebreos 11 es de estos últimos. El autor, escribiendo a cristianos cansados y tentados de volver atrás, abre el álbum y va señalando rostros: Abel, Noé, Abraham, Sara, Moisés, Rahab… Todos ellos, dice, vivieron por fe.

Lo sorprendente es la honestidad de la galería. No hay aquí héroes sin mancha. Hay un patriarca que mintió, una mujer que se rió de la promesa, un libertador que había matado a un hombre, una prostituta de Jericó. Lo que los une no es su perfección, sino que se fiaron de Dios cuando no veían.

Y muchos murieron sin ver lo prometido. Ese es quizá el mensaje más hondo del capítulo: la fe no siempre recibe la respuesta en esta vida, pero nunca deja de mirar hacia ella. Léelo como quien pasa las páginas de su propia familia, porque lo es, y deja que su ejemplo te sostenga en el tramo del camino que te toca.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Hebreos 11: La galería de la fe

Carta a los Hebreos — autor anónimo, tradicionalmente asociada a San Pablo

  1. 1 Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.
  2. 2 Porque por ella alcanzaron testimonio los antiguos.
  3. 3 Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía.
  4. 4 Por la fe Abel ofreció a Dios mayor sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio a sus presentes; y difunto, aun habla por ella.
  5. 5 Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.
  6. 6 Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
  7. 7 Por la fe Noé, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veían, con temor aparejó el arca en que su casa se salvase: por la cual fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que es por la fe.
  8. 8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba.
  9. 9 Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:
  10. 10 Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios.
  11. 11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido.
  12. 12 Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla de la mar.
  13. 13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
  14. 14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria.
  15. 15 Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenían tiempo para volverse:
  16. 16 Empero deseaban la mejor, es a saber, la celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les había aparejado ciudad.
  17. 17 Por fe ofreció Abraham a Isaac cuando fue probado, y ofrecía al unigénito el que había recibido las promesas,
  18. 18 Habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada simiente:
  19. 19 Pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar; de donde también le volvió a recibir por figura.
  20. 20 Por fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas que habían de ser.
  21. 21 Por fe Jacob, muriéndose, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró estribando sobre la punta de su bordón.
  22. 22 Por fe José, muriéndose, se acordó de la partida de los hijos de Israel; y dio mandamiento acerca de sus huesos.
  23. 23 Por fe Moisés, nacido, fue escondido de sus padres por tres meses, porque le vieron hermoso niño; y no temieron el mandamiento del rey.
  24. 24 Por fe Moisés, hecho ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón;
  25. 25 Escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado.
  26. 26 Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios; porque miraba a la remuneración.
  27. 27 Por fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.
  28. 28 Por fe celebró la pascua y el derramamiento de la sangre, para que el que mataba los primogénitos no los tocase.
  29. 29 Por fe pasaron el mar Bermejo como por tierra seca: lo cual probando los Egipcios, fueron sumergidos.
  30. 30 Por fe cayeron los muros de Jericó con rodearlos siete días.
  31. 31 Por fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los incrédulos, habiendo recibido a los espías con paz.
  32. 32 ¿Y qué más digo? porque el tiempo me faltará contando de Gedeón, de Barac, de Samsón, de Jephté, de David, de Samuel, y de los profetas:
  33. 33 Que por fe ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de leones,
  34. 34 Apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de extraños.
  35. 35 Las mujeres recibieron sus muertos por resurrección; unos fueron estirados, no aceptando el rescate, para ganar mejor resurrección;
  36. 36 Otros experimentaron vituperios y azotes; y a más de esto prisiones y cárceles;
  37. 37 Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a cuchillo; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;
  38. 38 De los cuales el mundo no era digno; perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
  39. 39 Y todos éstos, aprobados por testimonio de la fe, no recibieron la promesa;
  40. 40 Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen perfeccionados sin nosotros.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre La galería de la fe

¿Qué significa Hebreos 11?
Hebreos 11 es el gran capítulo de la fe. Define la fe como la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, y luego la ilustra con una larga lista de creyentes del Antiguo Testamento, de Abel a los profetas, que vivieron confiando en las promesas de Dios aunque no llegaron a ver su cumplimiento pleno.
¿Quién escribió la carta a los Hebreos?
El autor de Hebreos no se nombra en la carta. La tradición antigua, sobre todo en Oriente, la asoció a San Pablo, pero ya en los primeros siglos se discutía; Orígenes llegó a decir que solo Dios sabe quién la escribió. Se han propuesto nombres como Bernabé o Apolos. Su autoridad como Escritura, sin embargo, fue reconocida por toda la Iglesia.
¿Qué es la fe según Hebreos 11:1?
Según Hebreos 11:1, la fe es la sustancia de las cosas que se esperan y la demostración de las cosas que no se ven. La palabra griega para sustancia sugiere un fundamento firme, casi un título de propiedad. La fe no es un sentimiento vago, sino una certeza apoyada en la fidelidad de Dios.
¿Por qué sin fe es imposible agradar a Dios?
Porque acercarse a Dios supone creer que existe y que recompensa a quienes le buscan, como dice Hebreos 11:6. Sin fe, la relación con Dios se reduce a obras o rituales sin confianza personal. La fe es la puerta de una relación viva: es tomar a Dios en serio y fiarse de su palabra.
¿Quiénes son los héroes de la fe en Hebreos 11?
Hebreos 11 menciona a Abel, Enoc, Noé, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, José, Moisés y sus padres, el pueblo que cruzó el mar Rojo, Rahab, Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, además de muchos mártires anónimos. No eran personas perfectas, sino personas que confiaron en Dios.
¿Qué significa que "el mundo no era digno" de ellos?
Esta frase de Hebreos 11:38 se refiere a los creyentes perseguidos que vivieron errantes, pobres y maltratados. El mundo los trató como indeseables, pero el autor da la vuelta al juicio: eran ellos quienes valían más que el mundo que los rechazaba. Es una palabra de consuelo para los que sufren por su fe.