Salmos · Salmo 71
Salmo 71: No me deseches en la vejez
La oración de un creyente anciano que ha confiado en Dios desde el vientre de su madre y le pide no ser abandonado ahora que le faltan las fuerzas. Entre enemigos que dicen que Dios lo ha dejado, el salmista no deja de esperar, y promete contar las maravillas de Dios a las generaciones que vienen.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay salmos escritos con la fuerza de la juventud y otros con la sabiduría de las canas. El Salmo 71 es de estos últimos. Es la oración de un creyente anciano que mira hacia atrás y ve a Dios presente en cada etapa de su vida, desde el vientre de su madre hasta el día de hoy.
Pero no es una oración tranquila. Le faltan las fuerzas, tiene enemigos que se aprovechan de su debilidad y escucha la voz que dice que Dios lo ha dejado. Y en medio de todo eso, el anciano no se rinde: mas yo siempre esperaré.
Léelo si estás en la vejez, o si acompañas a alguien que lo está. Y deja que te recuerde que ninguna edad está fuera del cuidado de Dios, y que siempre queda una misión: contar a los que vienen detrás lo que Dios ha hecho.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 71: No me deseches en la vejez
Anónimo — tradicionalmente atribuido a David en su vejez
- 1 En ti, oh Jehová, he esperado; No sea yo confuso para siempre.
- 2 Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: Inclina tu oído y sálvame.
- 3 Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: Mandado has que yo sea salvo; Porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.
- 4 Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento.
- 5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud.
- 6 Por ti he sido sustentado desde el vientre: De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: De ti será siempre mi alabanza.
- 7 Como prodigio he sido a muchos; Y tú mi refugio fuerte.
- 8 Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.
- 9 No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
- 10 Porque mis enemigos han tratado de mí; Y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.
- 11 Diciendo: Dios lo ha dejado: Perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
- 12 Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto a mi socorro.
- 13 Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
- 14 Mas yo siempre esperaré, Y añadiré sobre toda tu alabanza.
- 15 Mi boca publicará tu justicia Y tu salud todo el día, Aunque no sé el número de ellas.
- 16 Vendré a las valentías del Señor Jehová: Haré memoria de sola tu justicia.
- 17 Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
- 18 Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, Hasta que denuncie tu brazo a la posteridad, Tus valentías a todos los que han de venir.
- 19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; Porque has hecho grandes cosas: Oh Dios, ¿quién como tú?
- 20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás a darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
- 21 Aumentarás mi grandeza, Y volverás a consolarme.
- 22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío: tu verdad cantaré yo a ti en el arpa, Oh Santo de Israel.
- 23 Mis labios cantarán cuando a ti salmeare, Y mi alma, a la cual redimiste.
- 24 Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: Por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.
Para Profundizar