Salmos · Salmo 139

Salmo 139: Oh Jehová, tú me has examinado

El salmo del Dios que lo sabe todo, está en todas partes y nos formó en el vientre. David descubre que no hay lugar donde esconderse de Dios, y descubre también que eso, lejos de ser una amenaza, es la mayor de las consolaciones.

Lectura en voz de Hermana María Elena

Introducción · Pastor Gabriel

Hay una pregunta que todos, tarde o temprano, nos hacemos en voz baja: ¿me ve alguien de verdad? ¿Hay alguien que sepa lo que pienso cuando callo, lo que siento cuando finjo, lo que soy cuando nadie mira? El Salmo 139 responde esa pregunta con una serenidad asombrosa: sí. Hay Alguien. Y te conoce hasta el fondo.

David recorre en este salmo tres inmensidades de Dios. Primero, que lo sabe todo: conoce mi sentarme y mi levantarme, mis pensamientos antes de que se vuelvan palabra. Después, que está en todas partes: suba yo al cielo o baje al abismo, cruce el mundo con las alas del alba o apague la luz de la noche, allí está Él. Y por último, que Él mismo me formó, tejiéndome hebra por hebra en la oscuridad del vientre, con cada uno de mis días ya escrito en su libro.

Podría ser un salmo aterrador —un Dios del que no hay escapatoria—. Pero David lo canta como el mayor de los consuelos. Ser conocido así, por completo, y no ser rechazado, sino sostenido por la mano de Dios en cada rincón del universo: eso es el fin de la soledad. Por eso termina, no huyendo de esa mirada, sino abriéndose a ella: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.”

Léelo despacio, como quien por fin deja de esconderse. Y deja que su verdad te alcance: no estás solo, nunca lo has estado, y el que te conoce entero es el que quiere guiarte por el camino eterno.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Salmo 139: Oh Jehová, tú me has examinado

Salmo de David

  1. 1 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.
  2. 2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, Has entendido desde lejos mis pensamientos.
  3. 3 Mi senda y mi acostarme has rodeado, Y estás impuesto en todos mis caminos.
  4. 4 Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
  5. 5 Detrás y delante me guarneciste, Y sobre mí pusiste tu mano.
  6. 6 Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; Alta es, no puedo comprenderla.
  7. 7 ¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?
  8. 8 Si subiere a los cielos, allí estás tú: Y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
  9. 9 Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar,
  10. 10 Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.
  11. 11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá tocante a mí.
  12. 12 Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día: Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
  13. 13 Porque tú poseiste mis riñones; Cubrísteme en el vientre de mi madre.
  14. 14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho.
  15. 15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y compaginado en lo más bajo de la tierra.
  16. 16 Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
  17. 17 Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!
  18. 18 Si los cuento, multiplícanse más que la arena: Despierto, y aun estoy contigo.
  19. 19 De cierto, oh Dios, matarás al impío; Apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.
  20. 20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti: Tus enemigos toman en vano tu nombre
  21. 21 ¿No tengo en odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me conmuevo contra tus enemigos?
  22. 22 Aborrézcolos con perfecto odio; Téngolos por enemigos.
  23. 23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos:
  24. 24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Oh Jehová, tú me has examinado

¿Qué significa Salmo 139?
El Salmo 139 celebra tres grandes verdades sobre Dios: que lo sabe todo (omnisciencia), que está en todas partes (omnipresencia) y que nos formó en el vientre de nuestra madre. David descubre que no hay ningún lugar ni pensamiento donde pueda esconderse de Dios, pero en lugar de sentirlo como una amenaza, lo vive como el mayor de los consuelos: ser conocido por completo y aun así amado. Termina invitando a Dios a examinar su corazón y guiarlo por el camino eterno.
¿Quién escribió Salmo 139?
El Salmo 139 lleva en su encabezado la atribución a David, el rey y salmista de Israel. Es uno de los salmos más personales e íntimos de todo el Salterio, escrito en primera persona como una meditación orante sobre lo profundamente que Dios conoce a cada ser humano. Su lenguaje sugiere a un hombre que ha reflexionado largamente sobre su propia existencia delante de Dios.
¿Para qué sirve Salmo 139?
Muchos creyentes leen el Salmo 139 cuando luchan con la soledad, con la sensación de no ser vistos o de no valer, y también en momentos de examen de conciencia. Recuerda que Dios nos conoce hasta lo más íntimo y que fuimos formados por Él de manera admirable, lo que da consuelo a quien duda de su propio valor. Sus versículos finales (23-24) son una de las oraciones más usadas para pedirle a Dios que escudriñe el corazón y corrija lo que haya de malo en nosotros.
¿Qué significa «formidables, maravillosas son tus obras» en el Salmo 139:14?
Esta frase (v. 14) es la respuesta de David al contemplar cómo Dios lo formó en el vientre de su madre. La palabra «formidable» traduce un término hebreo que significa inspirar temor reverente o asombro. David reconoce que el cuerpo humano y la vida misma son una obra maestra de Dios, tan admirable que solo cabe responder con alabanza. Es un versículo muy citado para hablar del valor y la dignidad de cada persona.
¿Qué significa «examíname, oh Dios, y conoce mi corazón»?
En los versículos 23 y 24, tras todo el salmo, David le pide a Dios que lo examine por dentro, que pruebe sus pensamientos y le muestre si hay en él algún «camino de perversidad». Es una oración de entrega total: en lugar de esconderse del Dios que todo lo ve, David se abre voluntariamente a esa mirada para ser corregido y guiado por el «camino eterno». Solo quien confía en el amor de Dios se atreve a pedirle que lo conozca sin reservas.
¿Dónde está el Salmo 139 en la Biblia?
El Salmo 139 se encuentra en el Libro de los Salmos, dentro del Antiguo Testamento, en la sección de los Libros Sapienciales. Pertenece al Libro V del Salterio (Salmos 107 al 150) y forma parte de una serie de salmos de David agrupados hacia el final del libro.