Salmos · Salmo 40
Salmo 40: Esperé a Jehová
David canta cómo esperó con paciencia al Señor, que se inclinó a él, lo sacó del lodo cenagoso, puso sus pies sobre peña y le dio un cántico nuevo. El salmo pasa de la acción de gracias a la entrega —he aquí, vengo, para hacer tu voluntad— y termina en una súplica urgente de quien, pobre y necesitado, sabe que Dios piensa en él.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay salmos que nacen en el pozo. El Salmo 40 es el canto de alguien que estuvo allí, en el fondo, con los pies hundidos en el barro, y esperó. No con los brazos cruzados, sino con esa paciencia terca de quien no deja de confiar aunque no vea nada.
Y Dios se inclinó. Lo sacó, lo puso sobre roca, le enderezó los pasos y le dio una canción nueva. Pero el salmo no se queda en el alivio: se convierte en entrega. He aquí, vengo, para hacer tu voluntad. La Iglesia ha escuchado siempre en esas palabras la voz de Cristo entrando en el mundo.
Y sin embargo, el salmo termina otra vez en súplica, porque la vida de fe no es una línea recta. El que fue rescatado ayer puede volver a clamar hoy. Y lo hace con la misma certeza: aunque pobre y necesitado, el Señor piensa en mí.
Léelo si estás esperando. Quizá Dios ya se está inclinando hacia ti.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 40: Esperé a Jehová
Salmo de David
- 1 Resignadamente esperé a Jehová, E inclinóse a mí, y oyó mi clamor.
- 2 E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; Y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
- 3 Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y esperarán en Jehová.
- 4 Bienaventurado el hombre que puso a Jehová por su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que declinan a la mentira.
- 5 Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No te los podremos contar: Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enarrados.
- 6 Sacrificio y presente no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado.
- 7 Entonces dije: He aquí, vengo; En el envoltorio del libro está escrito de mí:
- 8 El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; Y tu ley está en medio de mis entrañas.
- 9 Anunciado he justicia en grande congregación: He aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
- 10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: Tu verdad y tu salvación he dicho: No oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
- 11 Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
- 12 Porque me han cercado males hasta no haber cuento: Hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
- 13 Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.
- 14 Sean avergonzados y confusos a una Los que buscan mi vida para cortarla: Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean.
- 15 Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: ¡Ea, ea!
- 16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.
- 17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
Para Profundizar