Salmos · Salmo 32
Salmo 32: La dicha del perdón
Uno de los siete salmos penitenciales: David cuenta cómo el pecado callado le secaba los huesos, y cómo la confesión sincera le abrió la puerta del perdón. De esa experiencia nace un canto de dicha, una enseñanza para todos y la promesa de un Dios que guía con sus ojos a quien se deja conducir.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay un silencio que no descansa. David lo conocía bien: el de quien ha hecho algo que no quiere mirar, y que por eso lo esconde incluso de sí mismo. El Salmo 32 es el testimonio de un hombre que calló durante un tiempo y sintió cómo ese silencio le secaba los huesos.
Pero este no es un salmo triste. Empieza con la palabra bienaventurado y termina con una invitación a cantar. Entre el principio y el final está el momento que lo cambió todo: «Mi pecado te declaré». Y la respuesta inmediata de Dios: «Tú perdonaste».
Léelo si llevas algo guardado que pesa. No hace falta seguir callando. La puerta del perdón se abre desde dentro, con una sola palabra sincera.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 32: La dicha del perdón
Salmo de David
- 1 Bienaventurado aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
- 2 Bienaventurado el hombre a quien no imputa Jehová la iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay superchería.
- 3 Mientras callé, envejeciéronse mis huesos En mi gemir todo el día.
- 4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
- 5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
- 6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
- 7 Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
- 8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos.
- 9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento: Con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, Para que no lleguen a ti.
- 10 Muchos dolores para el impío; Mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia.
- 11 Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: Y cantad todos vosotros los rectos de corazón.
Para Profundizar