Proverbios · Capítulo 31
Proverbios 31: La mujer fuerte
El libro de los Proverbios termina con dos lecciones. La primera, los consejos de una madre a su hijo, el rey Lemuel, sobre cómo gobernar con justicia. La segunda, un poema alfabético en alabanza de la mujer fuerte, cuyo valor supera al de las piedras preciosas porque teme a Jehová.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
El libro de los Proverbios, lleno de consejos de padres a hijos, termina de una manera sorprendente: con la voz de una madre y con el retrato de una mujer. Proverbios 31 es el último capítulo del libro y, para muchos lectores, el más recordado.
En su primera parte, la madre del rey Lemuel enseña a su hijo lo que significa gobernar: no perder la cabeza con el vino ni con los placeres, y abrir la boca por los que no tienen voz. En la segunda, un poema construido letra a letra sobre el alfabeto hebreo canta a la mujer fuerte, trabajadora, previsora, generosa, sabia y serena ante el futuro.
No es un catálogo imposible de perfecciones, sino un retrato de la sabiduría hecha vida en lo cotidiano. Léelo despacio, y descubre que todas sus cualidades brotan de una misma raíz: el temor de Jehová.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Proverbios 31: La mujer fuerte
Palabras del rey Lemuel, enseñadas por su madre
- 1 Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.
- 2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos?
- 3 No des a las mujeres tu fuerza, Ni tus caminos a lo que es para destruir los reyes.
- 4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la cerveza.
- 5 No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos.
- 6 Dad la cerveza al desfallecido, Y el vino a los de amargo ánimo:
- 7 Beban, y olvídense de su necesidad, Y de su miseria no más se acuerden.
- 8 Abre tu boca por el mudo, En el juicio de todos los hijos de muerte.
- 9 Abre tu boca, juzga justicia, Y el derecho del pobre y del menesteroso.
- 10 Mujer fuerte, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepuja largamente a la de piedras preciosas.
- 11 El corazón de su marido está en ella confiado, Y no tendrá necesidad de despojo.
- 12 Darále ella bien y no mal, Todos los días de su vida.
- 13 Buscó lana y lino, Y con voluntad labró de sus manos.
- 14 Fué como navío de mercader: Trae su pan de lejos.
- 15 Levantóse aun de noche, Y dio comida a su familia, Y ración a sus criadas.
- 16 Consideró la heredad, y compróla; Y plantó viña del fruto de sus manos.
- 17 Ciñó sus lomos de fortaleza, Y esforzó sus brazos.
- 18 Gustó que era buena su granjería: Su candela no se apagó de noche.
- 19 Aplicó sus manos al huso, Y sus manos tomaron la rueca.
- 20 Alargó su mano al pobre, Y extendió sus manos al menesteroso.
- 21 No tendrá temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
- 22 Ella se hizo tapices; De lino fino y púrpura es su vestido.
- 23 Conocido es su marido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
- 24 Hizo telas, y vendió; Y dio cintas al mercader.
- 25 Fortaleza y honor son su vestidura; Y en el día postrero reirá.
- 26 Abrió su boca con sabiduría: Y la ley de clemencia está en su lengua.
- 27 Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde.
- 28 Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; Y su marido también la alabó.
- 29 Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú las sobrepujaste a todas.
- 30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
- 31 Dadle el fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.
Para Profundizar