Salmos · Salmo 16
Salmo 16: Jehová es la porción de mi herencia
Un salmo de confianza en el que David declara que Dios es su único bien, su porción y su herencia. Con Dios siempre delante y a su diestra, no será conmovido, y espera que su vida no quede abandonada en el sepulcro. Los apóstoles Pedro y Pablo leyeron en él una profecía de la resurrección de Cristo.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay oraciones que piden cosas, y hay oraciones que descubren que ya lo tienen todo. El Salmo 16 pertenece a estas últimas. David, que conoció la persecución, el destierro y la traición, mira su vida y dice algo sorprendente: es hermosa la heredad que me ha tocado. No porque su camino fuera fácil, sino porque su porción era Dios mismo.
Es un salmo breve, pero profundo como pocos. Habla de ídolos que multiplican dolores y de un Dios que aconseja en la noche. Habla de tener siempre al Señor delante, y de la estabilidad que eso da. Y al final se asoma a algo que ningún ser humano podía ver del todo: la vida más allá del sepulcro.
Los apóstoles Pedro y Pablo lo leyeron a la luz de la mañana de Pascua. Léelo tú también así: como la oración de quien ha encontrado en Dios su única riqueza, y como una ventana abierta a la resurrección.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 16: Jehová es la porción de mi herencia
Mictam de David
- 1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
- 2 Dijiste, oh alma mía, a Jehová: Tú eres el Señor: Mi bien a ti no aprovecha;
- 3 Sino a los santos que están en la tierra, Y a los íntegros: toda mi afición en ellos.
- 4 Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios: No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.
- 5 Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; Tú sustentarás mi suerte.
- 6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
- 7 Bendeciré a Jehová que me aconseja: Aun en las noches me enseñan mis riñones.
- 8 A Jehová he puesto siempre delante de mí: Porque está a mi diestra no seré conmovido.
- 9 Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: También mi carne reposará segura.
- 10 Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
- 11 Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.
Para Profundizar