Eclesiastés · Capítulo 3

Eclesiastés 3: Todo tiene su tiempo

El célebre poema de los tiempos: nacer y morir, llorar y reír, callar y hablar. El Predicador contempla la vida con realismo, reconoce que Dios hizo todo hermoso en su tiempo y puso la eternidad en el corazón humano, y se enfrenta sin rodeos a la injusticia y a la muerte. Su consejo: recibir con gratitud el don de cada día.

Introducción · Pastor Gabriel

Pocas páginas de la Biblia han sido tan leídas en funerales, en bodas y en los momentos de cambio de una vida como este poema: tiempo de nacer, y tiempo de morir. Tiene algo de canción antigua, de sabiduría de campesino que conoce las estaciones y sabe que no se puede cosechar en invierno.

Pero el Eclesiastés no es un libro de frases bonitas. Es la voz de un hombre que ha probado de todo y se pregunta, sin rodeos, qué queda de tanto esfuerzo. En este capítulo mira de frente la injusticia, la muerte y el polvo. Y en medio de esa honestidad dice algo asombroso: que Dios hizo todo hermoso en su tiempo, y que puso la eternidad en nuestro corazón.

Léelo pensando en el tiempo que estás viviendo ahora. Quizá sea tiempo de llorar, quizá de reír. En cualquiera de los dos, no estás fuera de las manos de Dios.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Eclesiastés 3: Todo tiene su tiempo

El Predicador (Qohélet), tradicionalmente Salomón

  1. 1 Para todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:
  2. 2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
  3. 3 Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
  4. 4 Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
  5. 5 Tiempo de esparcir las piedras, y tiempo de allegar las piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de alejarse de abrazar;
  6. 6 Tiempo de agenciar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de arrojar;
  7. 7 Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
  8. 8 Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
  9. 9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja?
  10. 10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que en él se ocupasen.
  11. 11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo: y aun el mundo dio en su corazón, de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo.
  12. 12 Yo he conocido que no hay mejor para ellos, que alegrarse, y hacer bien en su vida:
  13. 13 Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
  14. 14 He entendido que todo lo que Dios hace, esto será perpetuo: sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y hácelo Dios, para que delante de él teman los hombres.
  15. 15 Aquello que fue, ya es: y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.
  16. 16 Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí la impiedad; y en lugar de la justicia, allí la iniquidad.
  17. 17 Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay tiempo a todo lo que se quiere y sobre todo lo que se hace.
  18. 18 Dije en mi corazón, en orden a la condición de los hijos de los hombres, que Dios los probaría, para que así echaran de ver ellos mismos que son semejantes a las bestias.
  19. 19 Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal, el mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros; y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia: porque todo es vanidad.
  20. 20 Todo va a un lugar: todo es hecho del polvo, y todo se tornará en el mismo polvo.
  21. 21 ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espíritu del animal descienda debajo de la tierra?
  22. 22 Así que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Todo tiene su tiempo

¿Qué significa Eclesiastés 3?
Eclesiastés 3 enseña que todo en la vida tiene su momento establecido por Dios: nacer y morir, llorar y reír, callar y hablar. El autor reconoce que Dios hizo todo hermoso a su tiempo y puso en el corazón humano un anhelo de eternidad. Frente a la injusticia y la muerte, invita a confiar en el juicio de Dios y a disfrutar con gratitud del trabajo y de los dones de cada día.
¿Quién escribió Eclesiastés?
El libro se presenta como palabras del «Predicador», en hebreo Qohélet, «hijo de David, rey en Jerusalén», por lo que la tradición lo ha atribuido a Salomón. Muchos estudiosos piensan que fue compuesto más tarde por un sabio de Israel que habla con la voz de Salomón. En cualquier caso, forma parte de los libros sapienciales de la Biblia.
¿Qué significa «todo tiene su tiempo»?
Significa que la vida humana está hecha de estaciones distintas y que ninguna es definitiva: hay momentos de alegría y de dolor, de construir y de derribar. El Predicador invita a aceptar que esos tiempos están en manos de Dios, a discernir qué pide cada momento y a no angustiarse por controlar lo que no depende de nosotros.
¿Qué significa que Dios «puso eternidad en el corazón» del hombre?
En Eclesiastés 3:11 la palabra hebrea olam, que la Reina-Valera traduce «el mundo», significa también eternidad. El texto sugiere que Dios ha puesto en el ser humano un anhelo de lo eterno, por eso nada pasajero lo satisface del todo. Es la misma intuición de san Agustín: nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Dios.
¿Por qué Eclesiastés dice que el hombre es como las bestias?
El Predicador observa que, en cuanto seres mortales, hombres y animales mueren igual y vuelven al polvo. No niega la dignidad humana, sino que quiere quitarnos el orgullo y recordarnos nuestra fragilidad. Al final del libro afirma que el espíritu vuelve a Dios que lo dio, y la revelación cristiana completará esta esperanza con la resurrección.
¿Qué dice Eclesiastés 3 sobre el trabajo?
Eclesiastés 3 reconoce que el trabajo humano puede parecer sin provecho, pero afirma que es una tarea dada por Dios y que comer, beber y gozar del fruto de la propia labor es «don de Dios». Invita a trabajar y hacer el bien con alegría, recibiendo cada día como un regalo.