Salmos · Salmo 4

Salmo 4: En paz me acostaré

Una oración de la tarde: David, acosado por quienes lo calumnian, clama a Dios, invita a sus adversarios a examinarse en silencio y pide la luz del rostro divino. Termina con uno de los versículos más amados del Salterio: en paz me acostaré y dormiré, porque solo tú, Señor, me das seguridad.

♪ Lectura en voz de Hermana María Elena

Introducción · Pastor Gabriel

Hay oraciones para empezar el día y oraciones para terminarlo. El Salmo 4 es de estas últimas: una oración de la tarde, cuando la luz se va y las preocupaciones parecen crecer con las sombras. David la reza rodeado de gente que habla mal de él y de un ambiente de desánimo en que muchos se preguntan quién les mostrará el bien.

No es un salmo largo, pero recorre todo el camino del alma inquieta: el clamor, la mirada honesta a los adversarios, el examen de conciencia en silencio sobre la cama, la búsqueda de la luz del rostro de Dios. Y llega a un lugar de reposo.

Léelo esta noche, antes de dormir. Deja en manos de Dios lo que no puedes resolver, y repite con David: en paz me acostaré, y asimismo dormiré.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Salmo 4: En paz me acostaré

Salmo de David

  1. 1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
  2. 2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)
  3. 3 Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo a él clamare.
  4. 4 Temblad, y no pequéis: Conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
  5. 5 Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová.
  6. 6 Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
  7. 7 Tú diste alegría en mi corazón, Más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
  8. 8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre En paz me acostaré

¿Qué significa el Salmo 4?
El Salmo 4 es una oración de la tarde en la que David, rodeado de personas que lo calumnian, clama a Dios con confianza. Invita a sus adversarios a dejar la mentira, a examinar su corazón en silencio y a confiar en el Señor. Termina afirmando que, gracias a Dios, puede acostarse y dormir en paz aunque las circunstancias no hayan cambiado.
¿Quién escribió el Salmo 4?
El título hebreo atribuye el Salmo 4 a David, con una indicación para el director del coro: debía cantarse con instrumentos de cuerda. Muchos lo relacionan con el Salmo 3, como su compañero vespertino, posiblemente de la época en que David huía de su hijo Absalón.
¿Qué significa «en paz me acostaré, y asimismo dormiré»?
Es la expresión de una confianza total en Dios. Aunque los problemas y los enemigos siguen presentes, el creyente puede descansar porque sabe que Dios es quien lo guarda. Por eso la Iglesia reza este salmo en Completas, la oración de la noche, y muchos cristianos lo recitan antes de dormir.
¿Qué significa «temblad, y no pequéis»?
El verbo hebreo puede traducirse también como «airaos», y así lo cita san Pablo en Efesios 4:26. El salmo enseña que la emoción, incluso la ira, no es pecado en sí misma, pero no debe dominarnos. Invita a examinar el corazón en silencio antes de dormir y a calmar el enojo ante Dios.
¿Qué es la luz del rostro de Dios en el Salmo 4:6?
La luz del rostro de Dios es una imagen de su favor, su bendición y su presencia benévola. Evoca la bendición sacerdotal de Números 6, en la que se pide que Dios haga resplandecer su rostro sobre su pueblo. El salmista enseña que el verdadero bien que busca el corazón humano es esa presencia de Dios.
¿Es el Salmo 4 un salmo para rezar antes de dormir?
Sí. Por su último versículo y por su invitación a meditar en silencio sobre la propia cama, el Salmo 4 ha sido considerado desde antiguo una oración de la noche. La Liturgia de las Horas lo incluye en Completas, y es una hermosa manera de terminar el día poniendo en manos de Dios las preocupaciones.