Salmos · Salmo 27
Salmo 27: Jehová es mi luz y mi salvación
El salmo de la confianza serena frente al miedo. David declara que si Jehová es su luz y su fortaleza, no hay nada que temer, y expresa su único y más hondo deseo: habitar en la casa de Dios y contemplar su hermosura.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay una clase de valentía que no nace de negar el peligro, sino de mirar a Dios más fijamente que al peligro. El Salmo 27 es el retrato de esa valentía. David está rodeado —ejércitos que acampan, testigos falsos, crueldad— y sin embargo abre su canto con una pregunta serena: ¿de quién temeré?
La respuesta no está en la ausencia de enemigos, sino en la presencia de Dios. Y en el centro del salmo late el deseo más hondo de David: no pide primero ganar la batalla, sino habitar en la casa de Jehová y contemplar su hermosura. Cuando lo que más quieres es a Dios mismo, el miedo pierde su trono.
Léelo cuando el corazón te tiemble — y quédate con su última palabra, dicha dos veces, como quien se sostiene a sí mismo: espera a Jehová.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 27: Jehová es mi luz y mi salvación
Salmo de David
- 1 Jehová es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
- 2 Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
- 3 Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.
- 4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
- 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; ocultaráme en lo reservado de su pabellón; pondráme en alto sobre una roca.
- 6 Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: cantaré y salmearé a Jehová.
- 7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme.
- 8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.
- 9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira a tu siervo: mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
- 10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
- 11 Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, a causa de mis enemigos.
- 12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
- 13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
- 14 Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera a Jehová.
Para Profundizar