Salmos · Salmo 150

Salmo 150: Todo lo que respira alabe a Jehová

El gran final del Salterio: un estallido de alabanza que responde dónde, por qué, con qué y quién debe alabar a Dios. Trece veces resuena «Alabadle», hasta culminar en el llamado universal: todo lo que respira alabe a Jehová.

Lectura en voz de Hermana María Elena

Introducción · Pastor Gabriel

Todo gran libro merece un buen final, y el libro de los Salmos termina con fuegos artificiales. El Salmo 150 no argumenta ni suplica: solo alaba, y lo hace con todo lo que tiene. Trece veces en seis versículos resuena la misma orden: Alabadle.

Es un salmo ordenado como un desfile. Responde dónde alabar —en la tierra y en el cielo—, por qué —por sus proezas y su grandeza—, con qué —con toda clase de instrumentos, desde la trompeta hasta los címbalos— y, por fin, quién: no solo el pueblo, no solo los músicos, sino todo lo que respira.

El Salterio empezó con «Bienaventurado» y termina con «Aleluya». Léelo en voz alta, y recuerda: si respiras, ya tienes lo único que hace falta para alabar.

Texto bíblico · Reina-Valera 1960

Salmo 150: Todo lo que respira alabe a Jehová

Doxología final del Salterio

  1. 1 Alabad a Dios en su santuario: alabadle en la extensión de su fortaleza.
  2. 2 Alabadle por sus proezas: alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.
  3. 3 Alabadle a son de bocina: alabadle con salterio y arpa.
  4. 4 Alabadle con adufe y flauta: alabadle con cuerdas y órgano.
  5. 5 Alabadle con címbalos resonantes: alabadle con címbalos de júbilo.
  6. 6 Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.

Para Profundizar

Preguntas Frecuentes sobre Todo lo que respira alabe a Jehová

¿Qué significa el Salmo 150?
El Salmo 150 es la doxología o gran final del libro de los Salmos: un llamado desbordante a alabar a Dios. En seis versículos responde dónde alabar (en el santuario y en el cielo), por qué (por sus proezas y su grandeza), con qué (con toda clase de instrumentos) y quién debe hacerlo: todo lo que respira. Su mensaje es que la alabanza a Dios es la vocación de toda criatura viviente.
¿Quién escribió el Salmo 150?
El Salmo 150 no lleva nombre de autor. Fue colocado deliberadamente como cierre del Salterio, formando junto a los Salmos 146 al 150 un grupo de cinco «salmos de aleluya» que terminan el libro con una explosión de alabanza. Su función es doxológica: sellar los 150 salmos con gloria a Dios.
¿Cuántas veces aparece la palabra «Alabadle» en el Salmo 150?
La palabra «Alabad» o «Alabadle» aparece trece veces en los seis versículos del Salmo 150. Esta repetición insistente crea un efecto acumulativo, como un crescendo musical que sube hasta el llamado final: «Todo lo que respira alabe a JAH». Es el salmo donde más se concentra la orden de alabar.
¿Qué instrumentos se mencionan en el Salmo 150?
El Salmo 150 menciona la bocina (shofar), el salterio, el arpa, el adufe (pandero), la flauta, las cuerdas, el órgano y los címbalos. Abarca las tres familias de instrumentos —viento, cuerda y percusión— además de la danza. Muestra que la alabanza bíblica es rica, variada y festiva, e incluye todo el cuerpo y toda la creación.
¿Qué significa «todo lo que respira alabe a JAH»?
Significa que la alabanza a Dios es el llamado de toda criatura viviente, no solo del pueblo de Israel ni de los músicos del templo. «JAH» es una forma abreviada del nombre de Dios (Jehová). El versículo enseña que el simple hecho de respirar es motivo y medio de alabanza: cada aliento es un don de Dios que puede devolverse en gratitud.
¿Por qué el Salmo 150 es el último salmo?
El Salmo 150 cierra el Salterio como su gran doxología final. El libro que comenzó en el Salmo 1 con la palabra «Bienaventurado» termina en el 150 con «Aleluya». Después de todos los cantos de lamento, súplica, confianza y gozo, el último destino de toda la Escritura de los Salmos es la alabanza: la vida entera desembocando en gloria a Dios.