Salmos · Salmo 121
Salmo 121: Alzaré mis ojos a los montes
Un cántico gradual del peregrino que mira los montes y recuerda que su socorro no viene de las montañas, sino de Jehová que las hizo. La promesa de un Dios que no se duerme y que guarda la salida y la entrada de los suyos.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay salmos que llevamos en el bolsillo para los días de viaje. El Salmo 121 es uno de ellos: el canto del peregrino que se pone en camino y, al ver los montes que tiene por delante, siente a la vez la grandeza del trayecto y la sombra del peligro.
Su pregunta es la nuestra: ¿de dónde vendrá mi socorro? Y su respuesta lo cambia todo. No de los montes, no de las cosas altas y visibles, sino de Jehová que los hizo. A partir de ahí, el salmo repite una palabra hasta grabarla en el corazón: guardar. Dios guarda tu pie, guarda tu alma, guarda tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Léelo como quien se despide antes de un viaje — porque toda la vida lo es.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 121: Alzaré mis ojos a los montes
Cántico gradual
- 1 Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro.
- 2 Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
- 3 No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.
- 4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
- 5 Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
- 6 El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
- 7 Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.
- 8 Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Para Profundizar