Salmos · Salmo 103
Salmo 103: Bendice, alma mía, a Jehová
El gran himno de la memoria agradecida. David se ordena a sí mismo recordar cada beneficio de Dios —perdón, sanidad, rescate, corona— y desde ahí se eleva a contemplar la misericordia que quita el pecado tan lejos como el oriente del occidente, hasta convocar a toda la creación a bendecir al Señor.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay salmos que nos enseñan a pedir. El Salmo 103 nos enseña a recordar. David no está en crisis aquí; no clama desde el fondo de un pozo ni huye de un enemigo. Está sentado, en calma, haciendo algo que rara vez hacemos: contar, uno por uno, los beneficios de Dios.
Y lo primero que hace es hablarse a sí mismo. “Bendice, alma mía, a Jehová.” Porque el alma no siempre alaba sola — a veces hay que ordenarle, sacudirla de la pereza y de la memoria corta. El gran enemigo de este salmo no es el sufrimiento; es el olvido. “No olvides ninguno de sus beneficios.”
Desde ahí, David se eleva. Del perdón de sus pecados sube a la misericordia que se mide con los cielos, a las rebeliones arrojadas tan lejos como el oriente del occidente, al Padre que se compadece de nosotros porque sabe que somos polvo. Y termina convocando a los ángeles, a los ejércitos del cielo y a toda la creación a un solo coro — para volver, al final, exactamente a donde empezó: su propia alma.
Léelo despacio, y deja que te enseñe el arte olvidado de recordar. Que cada versículo te haga contar un beneficio más, hasta que tu alma no tenga más remedio que arrodillarse.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 103: Bendice, alma mía, a Jehová
Salmo de David
- 1 Bendice, alma mía a Jehová; Y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.
- 2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
- 3 El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
- 4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
- 5 El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.
- 6 Jehová el que hace justicia Y derecho a todos los que padecen violencia.
- 7 Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras.
- 8 Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia.
- 9 No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo.
- 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
- 11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
- 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
- 13 Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.
- 14 Porque él conoce nuestra condición; Acuérdase que somos polvo.
- 15 El hombre, como la hierba son sus días, Florece como la flor del campo.
- 16 Que pasó el viento por ella, y pereció: Y su lugar no la conoce más.
- 17 Mas la misericordia de Jehová desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
- 18 Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
- 19 Jehová afirmó en los cielos su trono; Y su reino domina sobre todos.
- 20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo a la voz de su precepto.
- 21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad.
- 22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía a Jehová.
Para Profundizar