Salmos · Salmo 100
Salmo 100: Cantad alegres a Dios
Un breve y radiante salmo de alabanza que invita a toda la tierra a servir a Jehová con alegría. Recuerda quién es Dios —nuestro Hacedor, nuestro Pastor— y por qué le alabamos: porque es bueno y su misericordia es para siempre.
♪ Lectura en voz de Hermana María Elena
Introducción · Pastor Gabriel
Hay salmos largos y complejos, y luego está el Salmo 100: cinco versículos que caben en la palma de la mano y que, sin embargo, contienen todo lo esencial de la alabanza. Es un salmo que sonríe.
Su llamado no es solo para el pueblo de Israel, sino para toda la tierra: servir a Dios con alegría, venir a su presencia con regocijo. Y en el centro planta la razón de todo: no nos hicimos a nosotros mismos; somos su pueblo, ovejas de su prado. La alabanza nace de recordar a Quién pertenecemos.
Léelo cuando hayas olvidado por qué dar gracias — y deja que su última línea te lo recuerde: Jehová es bueno, y para siempre es su misericordia.
Texto bíblico · Reina-Valera 1960
Salmo 100: Cantad alegres a Dios
Salmo de alabanza
- 1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
- 2 Servid a Jehová con alegría: venid ante su acatamiento con regocijo.
- 3 Reconoced que Jehová él es Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
- 4 Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza: alabadle, bendecid su nombre.
- 5 Porque Jehová es bueno: para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.
Para Profundizar